viernes, 30 de julio de 2010

Visita a la Comunidad de Quta Quta





Desde La Paz me desplacé al norte del Departamento de Potosí para visitar una comunidad rural situada en la província de Charcas, acompañando a la Fundación PUMA (Protección y Uso sostenible del Medio Ambiente) a inaugurar un proyecto financiado con fondos de cooperación internacional para la producción de tintes naturales y el aprovechamiento de fibra de llama. Así Carla (la Gerente del Proyecto), Don Benito (el chófer) y yo, viajamos durante 3 horas hasta Oruro y de allí unas 2,5 horas por caminos de tierra hasta Llallagua donde pasaríamos un par de noches.

 Llallagua es una población de unos 28.000 habitantes y esencialmente minera. En la montaña de Llallagua se organizó entre el siglo XIX y XX la primera industria moderna de Bolivia y la mina de estaño más grande del mundo. La historia de Llallagua está ligada a la de Simón I. Patiño, personaje boliviano que gracias al descubrimiento de ricas vetas de estaño en la zona y posteriores inversiones llegó a convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo allá por la mitad del siglo XX y considerado "Rey del estaño" a nivel mundial. La mayoría de minas en Bolivia ya han sido nacionalizadas, y en el pueblo todavía se encuentra el complejo minero Siglo XX, considerado uno de los más grandes del país. Para interesados en el tema recomiendo la lectura del libro "Llallagua, historia de una montaña", de Roberto Querejazu Calvo (lectura disponible online). En ella se describe la historia de la montaña, de Llallagua, de Patiño y de Bolivia en general, ya que todo guarda gran relación en esa época.



Pero no es en Llallagua donde se desarrollará el proyecto de PUMA, así que a la mañana siguiente nos dirigimos hacia la Comunidad de Quta Quta, a casi tres horas de Llallagua subiendo y bajando montañas por caminos de tierra increíbles, menos mal que vamos con una Toyota Land Cruiser grandecita (que por cierto conduce Carla y no el chófer por varios motivos, Don Benito va casi más de turista que yo), la mayoría de los caminos son buenos pero hay algunas partes que me recuerdan a la Carretera de la Muerte, curvas sin visibilidad con precipicio al lado y sin espacio para dos vehículos...
Pasamos por varios pueblecitos, entre ellos Chayanta donde se celebra el famoso rito ceremonial Tinku en el que dos Comunidades se pelean entre sí (y que ha generado en la actualidad uno de los bailes folclóricos de Bolivia), y Colloma, donde paramos en la plaza del pueblo a desayunar una sopa de trigo y verduras buenísima aprovechando que ese día hay mercado de comidas.


Por fin llegamos a la Comunidad de Quta Quta, formada por varios pueblecitos de los alrededores. Estamos en un paraje precioso, a 4.153 msnm. y enseguida notamos lo importante que resulta el evento para los habitantes del lugar; han preparado un arco decorado con hojas de árbol o arbusto, aguayos y el sombrero típico del lugar, y nos reciben todos en fila en una especie de "conga" tocando una melodia con sus instrumentos locales, zampoñas de todos los tamaños (se nota que se las han hecho ellos mismos). Además, algunos van ataviados con trajes típicos, chalecos o ponchos con motivos tradicionales del norte de Potosí.









Después de saludarnos nos llevan a una mesa que han preparado al aire libre, decorada con aguayos y desde donde se desarrollará la reunión y los discursos de la gerente, los coordinadores del proyecto y los responsables de la Comunidad. Mientras, las mujeres del pueblo (y las niñas) se pasan todo el tiempo pelando patatas, tanto patata blanca como chuños (variedad típica andina y resultado de la deshidratación de la papa, de color negruzco). Al mediodía nos invitan a un plato de pasta con papas y con un poquito de charque de oveja (carne deshidratada cubierta en sal y secada al sol).


En el poblado existe una escuela donde asisten veinte niños de distintas edades. Están todo el día curioseando a mi alrededor (no creo que hayan visto muchos extranjeros en su vida), incluso cuando están comiendo les saco alguna foto y se la enseño en la pantalla, provocando sus carcajadas. Aquí la gente habla mayoritariamente quechua, y aunque algunos hablan español incluso los discursos y explicaciones de Carla son traducidos a la lengua local por uno de los coordinadores. Don Avelino, una de las autoridades de la Comunidad, me explica cómo se dedican principalmente al pastoreo de rebaños de llamas, de dónde sacan el agua (que baja de uno de los cerros cercanos), cómo recientemente está llegando la electricidad (todavía no la están usando) o que les gustaría que al pueblo llegara alguna empresa a explotar yacimientos de estaño que ellos mismos han encontrado (me señala un cerro cercano donde se aprecian algunas excavaciones). Al acabar me pregunta casi avergonzado: "¿Y usted es de EEUU?", a lo que le contesto que no, que soy español, y me dice: "ahh, nuestros hermanos..."


Como colofón a la visita vamos al punto exacto donde se construirá un almacen y centro de producción de las fibras de llama y tintes naturales para la confección de productos de artesanía. Toca "challar" el terreno (agradecer a la Pachamama, la Madre Tierra), con la bebida que más se consume en la zona, el alcohol "potable" (la misma que bebían los mineros cuando visité las minas del Cerro Rico de Potosí). En este caso era alcohol Guabira, ¡de 96º!, que aunque normalmente lo beben solo o rebajado con agua en este caso lo habían mezclado con algo de soda que les habíamos llevado. Se tira un poquito a la Pachamama (al suelo) y se bebe el resto.

Fue una visita interesantísima para conocer la vida rural (vida muy pobre) del Departamento de Potosí. Un lugar cero turístico y muy auténtico, donde espero que el proyecto de PUMA sirva para generar una actividad económica sostenible que ayude a mejorar la vida diaria de sus habitantes.


jueves, 15 de julio de 2010

"Animarse a Volar" de Jorge Bucay

...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
- Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
- Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
- Ven – dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
- Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...
El hijo dudó.
- ¿Y si me caigo?
- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente dijeron:
- ¿Estás loco?
- ¿Para qué?
- Tu padre está delirando...
- ¿Qué vas a buscar volando?
- ¿Por qué no te dejas de pavadas?
- Y además, ¿quién necesita?
Los más lúcidos también sentían miedo:
- ¿Será cierto?
- ¿No será peligroso?
- ¿Por qué no empiezas despacio?
- En todo caso, prueba tirarte desde una escalera.
- ...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó... Desplegó sus alas. Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra... Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
- ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.
- Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar. Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo. Si uno no quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

martes, 29 de junio de 2010

Fiestas de San Juan, Soria

"(...) Soria, qué linda eres
en tus fiestas sanjuaneras,
con un sin fin de placeres
y tus bonitas mujeres
que iluminan tus verbenas.


Por eso, los forasteros,
llegados de tierra extraña,
cuando tus encantos vieron
se admiraron y dijeron:
¡Soria es la gloria de España! (...)"

(Escuchar entera)

Una de las sanjuaneras más escuchadas en las fiestas de San Juan de Soria (Comunidad de Castilla y León), a las cuales debo haber asistido ya unos quince años incluyendo el actual y aprovechando una visita fugaz a España. Son unas fiestas que giran entorno al toro, el vino y las Sanjuaneras (canciones típicas de fiestas) y que se celebran cada año desde el último miércoles de junio hasta el lunes siguiente.


Miércoles el Pregón

Llego a Soria a eso de las 19:30 desde Barcelona, unos 480 kilómetros (cuatro horitas en coche). Traigo mi "kit sanjuanero", que guardo únicamente para este evento: camisetas de otros años con algún dibujo de fiestas, calzado cómodo que se pueda ensuciar y tirar a la basura si fuera necesario y demás ropa que sólo uso estos días (el típico polo antiguo que tiraría pero que para San Juan siempre va bien guardar, ya que puede acabar lleno de vino y tener que tirarlo directamente a la basura). Me alojo en casa de mi amigo Óscar, y a eso de las 22:00 ya estamos en el bar Soan, punto de encuentro con demás amigos para bajar al pregón, en la Plaza Mayor.

Todo está ya preparado, las 12 cuadrillas y 6 peñas de la ciudad, los toros en valonsadero, las charangas, los carteles de grandes corridas de toros, las botas de vino, las camisetas de colores, etc. A las 23:00 de la noche se lee el pregón, se oye el ¡viva Soria y viva las fiestas de San Juan! y ya quedan inauguradas las fiestas de San Juan 2010, por delante 5 días y 6 noches para no parar quieto.

La noche del miércoles se coje con ganas, mucha gente va sin dormir a la Saca la mañana siguiente, pero nosotros ya hace unos pocos años que decidimos dormir aunque sean dos o tres horas, ya que el jueves es día grande y largo (y se va notando la edad...). Verbenas en las principales plazas de la ciudad, normalmente no nos movemos demasiado de la Plaza Herradores o del Tubo.



Jueves la Saca


"(...) Vamos a la Saca
mocita, salada,
vamos a la Saca
juntitos, mi amada.

Ponte tu pañuelo
y al pelo una flor,

ponte tu pañuelo
moza de mi amor. (...)"
(Escuchar entera)

A las 9:00 de la mañana llegamos a monte Valonsadero, a las afueras de la ciudad, donde se soltarán los toros a las 12:00 y se conducirán hasta la ciudad, previo descanso intermedio en la Vega de San Millán. Está casi toda Soria en Valonsadero, y durante toda la mañana los chiringuitos no dan abasto sirviendo cañas, litros de cerveza o kalimotxo. Los vendedores de gorritos y otras cosas también hacen su agosto, este año vuelve a hacer sol y calor, pero no tanto como otros anteriores.




A las 11:55 los caballistas empiezan a aproximarse a la puerta por donde saldrán los toros. Estos serán los encargados de conducir la manada hasta la Vega de San Millán. Nosotros estamos en el Chicote (bar típico de fiestas). La multitud empieza a rugir, los caballos a moverse... ¡Abren la puerta de los toros! La manada nos pasa a unos 25 m., pero mientras estoy concentrado grabando el video oigo a Txetxu gritar que hay uno descolgado, y efectivamente lo vemos pasar muy cerquita, de hecho los más rápidos ya habrán saltado la barra de algún chiringuito, pero la mayoría a esas horas tenemos un reprise de menos diez... Lo peor es que el toro (el cual se reincorpora enseguida a la manada) a corneado a su paso a un chico que estaba a unos 15 m. de nosotros, y parece que le están haciendo un torniquete...

Después del momento cumbre unas cuantas cañitas más y a comer a Los Rábanos, previa pequeña caravana para salir de Valonsadero (será de los pocos días al año que se forman caravanas en Soria, tanto para entrar como para salir del monte).

Después de comer larga sobremesa y para Soria otra vez, a cenar algo y tomar unas cañas hasta que el cuerpo aguante, que llevamos 24 horas de fiesta habiendo dormido casi nada (tres horas en mi caso). Además el viernes hay que quedar a desayunar en la plaza de toros, y vuelve a ser un día grande, para estar de fiesta todo el día y la noche, así que mejor dormir algo.


Viernes deToros

"(...) Los toreros que aquí vienen
para el viernes de San Juan,
tienen miedo, mucho miedo
y no saben torear.

Si son bravos los toretes
no los pueden ya matar,
y la gente pide a gritos
que los echen al corral.
(...)"
(Escuchar entera)

Para mi gusto el mejor día de fiestas junto con el jueves, y no porqué me gusten los toros, que no me gustan (aunque puedo entender que haya gente que sí le gusten), sino por el ambiente que hay y lo esperpéntico de algunas situaciones. Quedamos a desayunar al lado de la plaza de toros, donde a lo largo del día se torearán 12 toros, uno por cuadrilla. Es una novillada más bien, y bastante curiosa. Toreros (novilleros) principiantes, la gente disfrazada, los alrededores de la plaza abarrotados, las charangas tocando en lo alto de la plaza, gente sentada dentro del ruedo mientras se torea, gente que sale corriendo a cojer las banderillas que se le caen al toro, el callejón lleno de gente cantando, y entre toro y toro la multitud que entra a la plaza. La verdad es que es bastante inexplicable, hay que verlo en directo para darse cuenta de lo increíble de algunos momentos.

Después de tomar unas cuantas cañas en los bares de alrededor de la plaza y entrar a ver un toro (se torean 6 por la mañana y otros 6 por la tarde) nos vamos a comer. Mismo sitio y mismo menú desde ya hace muchos años para el Viernes de Toros: alubias blancas con almejas y rabo de toro, con unos entrantes ibéricos y cangrejos de rio. Impresionante! sobretodo el rabo de toro, en mi opinión una de las carnes más exquisitas que he probado nunca.

Por la tarde otra vez vuelta a los alrededores de la plaza, más cañas, más kalimotxo, una visita al callejón (no apto para sensibles) y a las barras de dentro de la plaza (siempre hay algún bestia que dobla la barra metálica a puñetazos) y así hasta que el cuerpo aguante. Más tarde una cenita rápida y a tomerse unas copas a la plaza Herradores o al Tubo, donde casi no cabe ni un alfiler.

Al final puede acabar siendo una jornada de 24 horas de festejos, según la hora en que uno se vaya a dormir. Día largo pero divertidísimo y con ambientazo durante todo el día y toda la noche. Por la tarde se nota que Soria está abarrotada, ya que mucha gente ha llegado a pasar el fin de semana.


Sábado de Agés

"(...) ¡A ver que se hace ese "cuatro"
que hace ya un buen rato

no da de beber!


Dales que echen otro trago

y subasta el rabo

por lo que te den.


Beban de ese rico "tinto"

que alegra el instinto

y apaga la sed,


y además de ser barato
es recuerdo grato
del Sábado Agés
(...)"

Los agés no es más que la subasta de los despojos del toro. Cada cuadrilla monta un pequeño escenario donde subastarán bandejas de carne, pezuñas del toro, los calostros, el rabo, botas de vino, etc. Por la mañana aprovechamos para dormir y por la tarde es típico ir de cuadrilla en cuadrilla viendo los agés y bebiendo vino fresquito que reparten los Cuatros (para animar a la gente y que las pujas sean más altas). Las charangas amenizan el acto tocando Sanjuaneras entre puja y puja.

Algunos años hemos subastado un solomillo o bandeja de carne para cocinarla el domingo. Es una tarde entretenida y curiosa. Después de los agés cenita, fuegos artificiales en el alto de la Dehesa y a las verbenas otra vez, esta vez sí que no se cabe en muchos sitios, es la noche con más afluencia de gente.



Domingo de Calderas


"(...) No hay en España, ni habrá,
ni fuera de sus fronteras,

día de más esplendor

que el Domingo de Calderas.


No hay en España, ni habrá,

ni en España, ni en el mundo,

otras Fiestas de más rumbo

que las nuestras de San Juan.
(...)"
(Escuchar entera)

El Domingo de Calderas es el día grande. Cada cuadrilla a preparado su Caldera, que incluye los principales motivos sanjuaneros como el toro, el pollo, chorizo, la bota de vino y adornada con flores, maquetas de la ciudad o del monte Valonsadero, etc.

Mucha gente va vestida con el traje tradicional soriano. Las cuadrillas y peñas desfilan por el Collado hasta la Dehesa, donde expondrán cada una su caldera. Aprovechamos para dar una vuelta por la Dehesa y tomar un vermú con algunos pinchos. El ambiente es festivo total, la gente con sus mejores galas paseando por al Dehesa o llenando bares y calles.

La tarde del domingo suele ser de descanso, y por la noche otra vez están presentes las verbenas en las plazas habituales, así que mucha gente sale a tomar unas copas. Yo en esta ocasión me fui a dormir ya que la mañana siguiente volvería ya hacía Barcelona.


Lunes de Bailas

"(...) Quiero escuchar de tus labios
de nuevo, cariño mío

la promesa que me has hecho

a la orillita del río.


La promesa que me has hecho,

en las "Bailas", junto al Duero,

de quererme para siempre

lo mismo que yo te quiero.
(...)"

Por la mañana regreso a Barcelona. Otros años me quedé a disfutar de las fiestas enteras incluyendo el Lunes de Bailas. A eso de las 17 horas la multitud empieza a bajar hacía San Polo, a orillas del Duero para merendar y escuchar a la Banda Municipal. En la bajada la gente tira agua desde los balcones para sofocar la calor y vamos parando a tomar vino de la bota. Ya en San Polo meriendita y Sanjuaneras, para acabar por la noche en la Plaza Mayor despidiendo las fiestas. El Adiós, Adiós San Juan, y la Banda tocando todas las Sanjuaneras. Algunos todavía tienen fuerzas y aguantan de fiesta la noche del lunes, otros se van a dormir pronto ya que el Martes a Escuela!

viernes, 9 de abril de 2010

¡Mi primer 6.000!



Día 1, Cordillera Real, 6:30 a.m.: los pies ya casi no responden, aunque más vale que lo hagan porqué dependo totalmente de ellos. Estamos en la pala grande, a punto de coronar el Huayna-Potosí, Álex (nuestro guía), Iñaki y yo salvando una pared de casi 200 m. con un desnivel máximo del 70%... Ha amanecido hace 10 minutos, vamos bien de tiempo pero debemos darnos prisa ya que a partir de ahora la nieve y el hielo empiezan a derretirse y todo se vuelve más peligroso. Cada paso es un drama, todavía no sé cómo he llegado hasta aquí pero hace ya rato que no hay posible vuelta atrás, los pies duelen, a 6.000 m. cada paso es un infierno, falta el oxígeno, me han traido por la ruta difícil de ataque a la cumbre, estoy cansado, estoy muy cansado, esto se hace interminable, empiezo a ver alguien arriba, gente que ha llegado a la cumbre por la cara fácil (por la difícil sólo nosotros), ya queda nada, el guía dice que 10 minutos más (¡eso es todo un mundo a estas alturas!), un esfuerzo más, estoy en plan Spiderman subiendo esta pared, clavando la punta de los crampones y el piolet (es la primera vez en mi vida que los uso), vamos en cordada de a tres pero sin asegurarnos a la pared, en ningún momento me he atrevido a mirar hacia abajo, ya queda poco, un minutito más y.....


Día -1, La Paz: coronar el Huayna-Potosí era uno de mis objetivos desde que llegué a Bolivia. Se trata de un monte de 6.088 msnm. situado en la Cordillera Real a escasos 25 Km. de La Paz. Dicha cordillera es un espectacular conjunto de montañas, entre las cuales destacan los nevados Illampu (6.485 m, el segundo más alto de Bolivia por detrás del nevado Sajama y dicen el más difícil de escalar), el Illimani (6.462 m. dominando el paisaje de La Paz) y hasta seis seismiles más. Entre ellos el Huayna-Potosí (6.088 m.) que tiene fama de ser uno de los más accesibles. Así que Iñaki, Pablo (mis amigos pilotos de Amaszonas) y yo nos decidimos a hacerlo en la modalidad de dos días, pasando de hacerlo en tres días como recomiendan algunos guías para gente principiante.

Día 0, La Paz, 10:00 a.m.: después de probarnos todo el equipo (llevaremos botas, crampones, pantalones térmicos, chaqueta térmica, pasamontañas, piolet, guantes, traje de escalada goretex, arnés, saco de dormir, linterna frontal, etc.) salimos desde La Paz hacia el campo base del Huayna-Potosí, situado a unos 4.700 msnm. Allí almorzamos y preparamos la mochila para subir hasta el Campo Alto (cada uno lleva todo su equipo a cuestas).

Día 0, Cordillera Real, 12:30 p.m.: salimos hacia el Campo Alto (5.130 msnm.). Tardaremos unas tres horas según el guía, caminando por terreno rocoso y en algún momento haciendo tramos pequeños de escalada. El peso de la mochila hace que la ascensión no sea nada cómoda, además que estamos casi a 5.000 m. y se nota la falta de oxígeno en cada inhalación al respirar. La subida no es del todo sencilla, sobretodo por el cansancio, empiezo a descubrir que esto no va a ser un paseo ni mucho menos. Los paisajes son preciosos. Los guías en seguida notan quién va más justito y quién va más sobrado, información que les servirá para manejar mejor al grupo al día siguiente (llevamos un guía para cada dos personas).

Día 0, Cordillera Real, 15:30 p.m.: llegamos al Campo Alto (5.130 msnm.). Algo cansado y hasta las narices de cargar con la mochila. Hace bastante frio. Ahora toca descanso, comida, matecito de coca, explicación del plan para el siguiente día y a las 18 h. a dormir, ya que tenemos que despertarnos a las 00:30 h. Siento un poquito de dolor de cabeza, estoy asustado por si me va a afectar la altura. Mucha gente lleva pastillas Sorojchipill para el mal de altura pero nosotros no llevamos nada. No duermo nada bien esa noche, suerte que almenos el saco de dormir es bueno y no se nota demasiado frio.

Día 1, Cordillera Real, 00:30 a.m.: nos despertamos (tampoco es que haya dormido demasiado), somos el grupo que se despierta más tarde para no coincidir todos en el vestíbulo poniendonos el equipo, lo cual sería un caos. Bajamos a cambiarnos y a desayunar. Hay que tomar mucho líquido, a poder ser matecito de coca (agua hirviendo a la que se le añaden hojas de coca y algo de azúcar al gusto). Estoy algo nervioso, hay dos personas que se sienten mal y ni siquiera salen con la expedición, otra también se queda asustada por lo "complicado" de la empresa (empiezo a notar que no va a ser tan fácil como alguna gente dice...). A la 1:30 h. salimos, somos los últimos y el guía nos dice que como máximo tenemos seis horas (en nuestro caso algo menos por haber salido los últimos) para llegar a la cumbre. Si no lo conseguimos habrá que cancelar y dar media vuelta ya que el sol hará que se deshaga un poco la nieve y el hielo y todo se vuelva más peligroso. Un australiano que viene en nuestro grupo se olvidó los crampones en La Paz, así que tiene que usar los de un guía. Este se deberá quedar en el Campo Alto así que iremos tres personas para cada guía en vez de las dos previstas. En nuestra cordada vamos Iñaki (que ya ha hecho bastante montaña antes), Pablo y yo (que somos totalmente principiantes en esto del alpinismo). Vamos con Álex (guía), todos atados a la misma cuerda a través de los arneses. Caminamos 2 minutos hasta el glaciar donde nos ponemos los crampones y empezamos la ascensión. No nos han explicado casi nada ni hemos hecho ninguna práctica previa, pero la verdad es que caminar por encima del hielo con los crampones parece facilísimo. En la mochila llevamos lo justo, gafas de sol, crema solar, 2 litros de agua cada uno y lo que nosotros llamamos las Bolivian Power Bars, unas barritas de cacahuete que venden en todos los chiringuitos de La Paz a un boliviano cada una.

Día 1, Cordillera Real, 4:10 a.m.: hemos llegado y pasado el Campo Argentino (5.425 msnm.). Mis problemas con la altura no han aparecido, pero la falta de oxígeno me está matando. Según el guía vamos bien pero algo lentos, Pablo va muy cansado y tiene que ir parando cada 15 segundos a descansar, a mi la verdad es que me van bien estas paradas, noto como en cada respiración honda mi cuerpo se recupera algo. Iñaki quiere ir más rápido pero de momento no se puede. Hemos visto gente que ya ha abandonado, y hemos adelantado a un par de grupos que van más lentos. Vamos con el frontal encendido ya que es completamente de noche. Ha salido la luna en la fase de luna creciente, ¡preciosa!. Un poco más adelante empezamos a ver en la distancia las luces de la ciudad de El Alto (justo encima de La Paz). ¡Resulta espectacular! En algunos planos paramos a descansar, beber agua y comer algo. No es hasta la pala pequeña donde realmente noto que estoy haciendo alpinismo. Una pequeña pared de unos 50 m. con una inclinación del 55%. Hay que subirla en plan Spiderman, y yo no he hecho eso nunca ni nadie me ha explicado cómo. Además hay un par de agujeros grandísimos a los lados. Me explican Iñaki y el guía sobre la marcha, clavo el piolet y las puntas de los pies en la pared (y por lo tanto las puntas de los crampones), y voy subiendo por la pared de ese modo. La verdad es que no resulta difícil, los crampones se agarran de una forma increíble a la pared. Estoy tan concentrado en la subida que en todo ese rato no noto ni el cansancio, y evidentemente no miro hacia abajo (tampoco se ve nada porqué es de noche).

Día 1, Cordillera Real, 5:30 a.m.: llegamos a la zona anterior a la última fase de ataque a la cumbre. Vamos callados, ya nadie habla, Pablo va cansadísimo, vamos parando cada 10-15 segundo a descansar otros tantos. Hemos adelantado a algún grupo más. Llevamos a un grupo detrás con un guía conocido como Super Mario que va silvando tan tranquilo. Iñaki le dice que o se calla o va a descubrir como se baja el Huayna-Potosí rodando (lo que pensamos todos...). Alcanzamos al otro grupo de nuestra misma agencia, que van con el guía Santos. Van más despacio y Pablo le dice a Álex que prefiere cambiarse a ese grupo. Así que en mi cordada quedamos Álex (el guía), Iñaki y yo. En ese momento ya hay algo de luz aunque todavía no ha amanecido. Vemos el camino por el que van todos los demás grupos hacia la cumbre, nos queda una hora y poco más. Álex nos señala otro camino más directo a la cumbre, la pala grande, aunque este es mucho más técnico y complicado. A Iñaki le falta tiempo para proponer subir por la pala grande y yo le contesto que no me toque las p... Pensaba que el guía se iba a poner de mi parte pero para mi sorpresa dice que me ve bastante bien y que cree que puedo hacerlo... Mi respuesta: "¿Os acordáis que es la primera vez en mi vida que me pongo unos crampones y uso un piolet?" Caso omiso... estoy acorralado, dos contra uno, me llevan al huerto y nos dirigimos hacia la pala grande. Voy algo nervioso, se trata de una pared de hielo impresionante de casi 200 m. y con un desnivel de hasta el 70%. Me dice Álex que van a ser unos 35-45 minutos "solamente". Empezamos a subir la pared y empieza a amanecer. Voy muy pero que muy cansado pero me noto bien, simplemente me impresiona la pared que estoy subiendo (vamos en cordada pero sin asegurarnos a la pared, si uno se resbala y cae en teoria los otros dos tienen que aguantar su peso). A los diez minutos... ¡problemón! Al guía se le rompe un crampón. Estamos allí parados unos diez minutos más, Álex parece que consigue atar los hierros del crampón con un cordón que lleva, va a intentar seguir. Ya ha amanecido completamente.

Día 1, Cordillera Real, 6:30 a.m.: los pies ya casi no responden, aunque más vale que lo hagan porqué dependo totalmente de ellos (...ver primer párrafo...)...., ya queda poco, un minutito más y.....¡Sí! ¡Hemos llegado a la cumbre! ¡Acabamos de coronar un seismil! ¡Espectacular! Me pensaba que habría algo más de espacio en la cima pero se trata de una simple cresta de hielo y nieve. Álex nos dice que no nos apoyemos demasiado en la cresta que se puede caer hacia el otro lado. Hay más gente en la cumbre, por el otro lado vemos la sombra proyectada del Huayna-Potosí, parece una pirámide y llega hasta el lago Titicaca (ver foto). La vista resulta increible, aprovechamos para sacarnos unas cuantas fotos y para disfrutar del momento, unos 10-15 minutos estamos en la cumbre y después comenzamos el descenso por la ruta normal. Y no parece nada fácil, el acceso a la cumbre por la otra ruta pasa por la cresta de la montaña, es decir, unos 50-100 m. andando por un caminito de 40-50 cm. de ancho y con precipicio a ambos lados. La verdad es que voy algo asustado, además Iñaki que va primero me dice que si él se cae a un lado de la montaña yo me tengo que tirar por el otro para hacer contrapeso y quedar los dos colgando.... Dios, ¡no quiero ni pensar en eso! Nos encontramos con el grupo de Pablo que está llegando a la cima, está destrozado, ¡casi ni nos mira! pero parece ser que el israelita va mucho peor, no puede casi ni caminar... Nosotros seguimos nuestro descenso (al final Pablo pudo llegar a la cima y bajar la montaña), la bajada se me hace interminable, me tropiezo y caigo un par de veces de lo cansado que voy, además el sol empieza a ser muy fuerte y molesta, el paisaje es precioso, unas grutas inmensas llenas de estalactitas y la ciudad de El Alto a lo lejos. En unas tres horas llegamos al Campo Alto, allí nos tumbamos una horita a esperar al grupo de Pablo y volvemos a preparar la mochila con todo el equipo para descender al Campo Base (se hace un infierno). En total habremos caminado unas ocho horas (cinco de subida más tres de bajada) más otras dos horas hasta el Campo Base, total unas diez horas, no está mal a esta altitud. Llegamos a La Paz hacía las 14:00 h. y nos vamos a casa a descansar. Para nuestra sorpresa Iñaki y yo no tenemos nada de sueño, únicamente dormimos una siesta de una horita y esa misma noche nos fuimos a tomar unas copas hasta las tantas (debió ser la adrenalina que llevábamos encima...). No voy a pisar una montaña así en mucho tiempo, creo que ha sido de las mayores palizas que me he pegado en mi vida, pero vaya ya puedo contar que... ¡he coronado un seismil!

miércoles, 7 de abril de 2010

Las minas de Potosí

De Sucre volví a ganar altura hasta algo más de 4.000 msnm. para llegar a Potosí, una de las ciudades situadas a más altura del mundo y con casi 200.000 habitantes.

Resulta que allá por 1545 un pastor quechua llamado Diego Huallpa se perdió mientras caminaba con su rebaño de llamas y acampó para pasar la noche en la loma de un cerro. Cuál fue su sorpresa al despertar y ver que donde había hecho una hogera había hilillos de plata fundidos y derretidos por el calor del fuego. El hallazgo llegó a oidos del grupo de españoles que ya estaban explotando otra mina en la misma región y rápidamente tomaron posesión del Cerro Rico (Sumaq Orcko), empezaron a explotarlo y establecieron un poblado al lado (lo que sería a la postre la ciudad de Potosí). Existe otra versión según la cual los Incas ya conocían la existencia de plata en el cerro desde mucho antes.

Resultó que el cerro era riquísimo en vetas de plata pura y otros minerales, por lo que la ciudad de Potosí creció increíblemente hasta ser una de las ciudades más pobladas del planeta durante el siglo XVII (era más grande que París o Londres) y se dice que una de las ciudades más ricas del mundo. La extracción de plata llegó a su auge a mitades del siglo XVII. Se extrajo tal cantidad de plata pura que se comenta se podría haber construido un puente entre Potosí y Europa con ella. Actualmente aún se extrae plata pero ya no es pura, esta viene mezclada con otros minerales como zinc, plomo y estaño. existen unos 5.000 accesos a Cerro Rico con sus galerías correspondientes, de los cuales actualmente deben quedar activos unos 300.

Las minas principales fueron nacionalizadas después de la época colonial y actualmente pertenecen al gobierno. Los mineros que quieren explotarlas deben pagar un impuesto y entonces adquieren el derecho para explotar una galería. No todo el mundo puede hacerlo directamente, antes uno debe haber sido aprendiz y haber pasado por otro nivel intermedio de experiencia. El que paga el impuesto es el capataz, y en función de si encuentra o no una buena veta en la galería puede contratar aprendices y ayudantes. Cobran según lo que encuentran, es decir, según producción, así que trabajan para ellos mismos, no para ninguna empresa o cooperativa. Normalmente el trabajo es manual, a no ser que encuentran una veta muy grande que les permita alquilar por horas martillos hidráulicos. Como ya he comentado no hay salario fijo, pero se estima que pueden estar ganando unos 350-500 bolivianos a la semana (menos de 200 euros al mes). Los aprendices pueden ser jóvenes desde 14-16 años y trabajan jornadas de bastantes horas en condiciones durísimas.

La visita a las minas es una de las mayores atracciones de Potosí. Está muy orientado al turismo pero lo bueno es que las minas y los mineros salen algo beneficiados como ahora os voy a contar. Primeramente y despues de habernos puesto el mono minero, botas de agua y casco se va al mercado minero a comprar regalos para los trabajadores. Vamos a visitar su lugar de trabajo, así que les llevamos hojas de coca (en la mina se coquea todo el día, es la forma de no sentir fatiga ni hambre), algún refresco y dinamita. Sí, dinamita, se compra a 15 bolivianos el cartucho (algo más de 1,5€). Nosotros compramos cada uno una bolsa de hojas de coca, un refresco y entre todos un cartucho para regalarles y otro para explotarlo en el cerro. Después vamos a la mina y recorremos los pasillos y galerías hasta encontrar trabajadores (ese día no había muchos por ser el día después de las elecciones a la alcaldía). Nos tocó caminar unas dos horas y media por dentro de la mina (que a unos 4.500 msnm. no está nada mal), de hecho entramos por una mina y salimos por otra diferente, y estuvimos conversando con un grupo de mineros que estaban trabajando en una de las galerías y que habían encontrado una veta de plata con zinc. Es impresionante cómo van siguiendo la veta, si esta va hacia abajo ellos abren la galería hacia abajo, si va hacia arriba del mismo modo, por aberturas donde es necesario escalar y por donde no nos pudimos meter por lo difícil que resultaba. Ya caminar por las galerías a veces es complicado, sobretodo para mi que soy alto, en algunos casos hay que tratar con alturas de sólo un metro y se pasa por al lado de agujeros donde no se ve el fondo. Las agencias también pagan una comisión a las minas por el derecho a poder visitarlas. La verdad es que la gente que trabaja allí normalmente estan encantados de recibir a turistas, por los regalos que les llevamos que para ellos son cosas imprescindibles en el día a día. Aún así impresiona bastante conocer las condiciones durísimas de trabajo de estas personas (son cosas de esas que a uno le hacen pensar...).

Además de las minas es muy interesante visitar la Casa de la Moneda, donde aún se conserva la maquinaría con la que se acuñaron las primeras monedas de un modo masivo en la época colonial (antes era a base de martillo y moldes). La maquinaría se proyectó en Austria y se fabricó en Sevilla, desde donde se envió a Bolivia (15 meses en barco). Se trata de maquinaría de madera que era movida por mulas. Debido a las condiciones durísimas de trabajo éstas sólo vivían 2-3 meses, por lo que se traían de 3 a 5 mulas nuevas cada semana (trabajaban un total de 16 a la vez). También se puede observar maquinaría posterior que funcionaba a vapor.

En Potosí cuando la gente te pregunta de donde eres y respondes que eres español es bastante normal que te hagan el comentario de "ahh, los que se llevaron toda la plata del Cerro...". De todas formas como ya comenté anteriormente la gente es amable y si uno es simpático le tratan bien. Excursión a unas termas naturales a 45 min. de la ciudad (Ojos del Inca) para acabar la visita interesantísima a esta localidad del sur de Bolivia.

lunes, 5 de abril de 2010

Sucre, la capital

Sucre, también conocida como la Ciudad Blanca, es la capital de Bolivia y se encuentra a 2.800 msnm. en la provincia de Chuquisaca. Como ya había comentado anteriormente aquí se encuentra únicamente el poder judicial, pero sigue siendo la capital oficial del Estado Plurinacional. Hasta aquí me bajé desde La Paz (bus cama nocturno, 100 Bs.), aprovechando que estaba mi amiga Júlia (Ucraniana-Americana) con la que coincidiría unos días visitando Sucre y Potosí.

Sucre es la ciudad colonial por excelencia en Bolivia. Se dice que es donde vivía la burguesía española durante la colonia, y no hay más que ver el tipo de construcciones de viviendas e iglesias para darse cuenta de ello (estilo muy hispánico). Casi toda la parte central está constituida por casas de fachada blanca con balconcitos y patios interiores e iglesias estilo español. La ciudad es muy bonita, de hecho quizá es la más bonita de las que yo he visto en Bolivia hasta ahora en cuanto a estilo arquitectónico.

En los alrededores de Sucre a parte de algunas otras actividades se puede ir los domingos a Tarabuco a su mercado de artesanía, a Potola donde se desarrolla la cultura Jalca o al parque cretácico más grande del mundo (huellas de dinosaurio en las rocas). Júlia y yo nos bajamos a Tarabuco un martes (no hace falta contratar agencia, se baja con un autobús público fácil de encontrar por 8 Bs. por trayecto), y realmente no hay mucho que ver entre semana, pero tuvimos la suerte de que se celebraba ese día un mercado animal bastante importante en la región. Así que nos adentramos por allí y estuvimos tomando unas cervezas con un grupo de vendedores de toros (todos mansos, por allí nos paseábamos por entre medio de manadas enteras de toros mansos sueltos, yo no las tenía todas conmigo acostumbrado a ver como las gastan estos animales por España...). Por cierto en ciertas partes de Bolivia (como Sucre y Potosí) cuando uno dice que es español la primera impresión a veces no es de agradecimiento precisamente, sino que existe cierto resquemor por la historia de la época colonial. De todas formas si uno es simpático la gente después es super maja y simpática, a mi me han tratado todos estupendamente.

Ahí me encapriché de unos tapices típicos de la cultura de Tarabuco... hechos a mano y carísimos (igual que los de la cultura Jalca). Estuve tres días mirando tapices y aprendiendo cómo interpretarlos y valorarlos y al final después de una árdua negociación le compré uno a un vendedor en la calle (su mujer los tejía en Tarabuco) por un precio inferior al "normal" pero aún por una cantidad que es bastante dinero aquí en Bolivia. Estas piezas son casi de colección, es más, más tarde en Potosí vería unos tapices Jalca antiguos preciosos, piezas únicas, el que a mi me gustaba me lo dejaban como muy barato en 400 USD, para que os hagáis una idea de por donde van los tiros (estuve muy tentado pero al final me conformé con el que ya tenía).

Algo más de Sucre, su gastronomía, el mondongo y el chorizo chuquisaqueño sobretodo, y su mercado central, interesantísimo y donde mejor se puede comer la comida local. Es una ciudad preciosa donde se pueden pasar unos pocos días disfrutando simplemente de su ambiente agradable.