miércoles, 29 de febrero de 2012

Las playas del sur de Perú



En carnavales decidimos hacer una excursión de tres días a la playa. Y desde Bolivia las playas más cercanas son las del norte de Chile (Arica sobretodo) o las del sur de Perú. A estas últimas nos dirigimos.

Desde La Paz se sale a Perú por Desaguadero (una hora en coche más o menos) y de ahí dirección Moquegua y Mollendo (desde La Paz a Mollendo unas ocho horas en total). El cambio de paisajes resulta espectacular, altiplano hasta la frontera y en parte de Perú, descenso desde 4.800 m. hasta unos 1.700 m. con un paisaje cada vez más verde (me recordaba un poco a Yungas en Bolivia), desierto impresionante de Moquegua a La Curva y de ahí ya costa y playas. De hecho cruzamos la cordillera de Los Andes enterita, y después de pasar la frontera con Perú nos cayó una tormenta de nieve bastante fuerte, el paisaje y la carretera acabaron blancos y el coche acumulaba grandes capas de nieve y hielo. De ahí a la playa y el calor había unos 200 km., curioso contraste.

Nos dirigimos directamente a Mejía, una especie de pueblo-resort para turismo peruano de medio-alto nivel, principalmente gente de Arequipa. De hecho todo esta zona es donde van los arequipeños a disfrutar del mar. Llegamos ya en la noche y en Mejía parecía estar todo cerrado, así que seguimos hasta Mollendo, un pueblo bastante más grande. Allí encontramos habitación de milagro, ya que al ser carnavales estaba todo completamente lleno. Por fin pudimos ir a un restaurante que tenía buena pinta a comer algo de ceviche y pescado.


Teníamos antojo de pescado y mariscos, una de las pocas cosas difíciles de comer en La Paz. Y valió la pena la espera, un buenísimo ceviche y chicharrón de pulpo, demostrando la buena fama que tiene la gastronomía peruana. Un paseito por el malecón y a tomar unas copas a la discoteca Mahui, la más famosa del pueblo. Quedé un poco sorprendido por los precios del lugar, los esperaba más caros. Pero nada de eso, supongo que al no ser una zona turística (únicamente hay turismo peruano) los precios son bastante locales.


Un ejemplo, comida en un restaurante en la playa de Mejía, con ceviche, chicharrón de pescado y piqueo de mariscos para tres, con agua y cervezas nos costó 100 soles, algo menos de 30€ al cambio (a menos de 10€ por persona). Una visita a las playas de Mollendo y de Mejía y al día siguiente a dormir a la Punta de Bombón. Otro pueblo lleno de turismo peruano y las playas abarrotadas. Al día siguiente y antes de volver hacia La Paz una corvinita en el mercado de La Punta, y carretera y manta, otras ocho horas de vuelta, esta vez sin nieve, pero con susto ya que se quedó el coche sin agua, menos mal que lo notamos a tiempo.


martes, 24 de enero de 2012

Paseo por Asunción, Paraguay



De regreso a La Paz pasamos por Asunción, así que aprovechamos para visitar la capital de la República de Paraguay. La ciudad como tal tiene algo más de medio millón de habitantes, pero teniendo en cuenta otras ciudades adyacentes en la zona periférica se llega a los 2,3 millones (la denominada Gran Asunción). Desde la terminal de autobuses no fue difícil tomar un bus público hasta el centro, concretamente hasta la plaza de la democracia. Los autobuses paran en cualquier sitio, a petición del que quiere subir o bajar.


Ya en el centro me hice con un mapa de la ciudad en la recepción de un hotel (truco fácil para cuando no tengamos guía) y caminamos toda la mañana viendo el Panteón de los Héroes, Casa de la Independencia, el Cabildo, la Catedral Metropolitana de Asunción, la iglesia de la Encarnación, el Palacio López (palacio de gobierno) y el puerto (la ciudad está a orillas del río Paraguay). Además encontramos un mercadillo o zona de tiendas de recuerdos, así como algún centro comercial.


Curioso lo difícil que es encontrar un sitio donde conectarse a Internet (después de mucho preguntar encontramos uno). Ya que no se necesita demasiado tiempo para visitar la zona centro buscamos un restaurante de comida típica paraguaya para completar la visita. Y la verdad es que fue un acierto, pudimos probar platos típicos como la sopa paraguaya, la chastaca, el bife coyguá y alguna cosita más, como un licor local con el postre. Perfecto toque gastronómico para completar la visita. Ya con la panza llena bus público al aeropuerto para tomar vuelo a La Paz (y para discutir con los inútiles de Aerosur).

jueves, 19 de enero de 2012

Represa de Itaipú



Justo en la frontera entre Paraguay y Brasil y en el río Paraná se encuentra una de las consideradas maravillas del mundo moderno. Se trata de la represa de Itaipú, hasta hace poco la más grande del mundo por capacidad de generación instalada y superficie inundada por MW instalado, actualmente en cuanto a capacidad instalada es la segunda por detrás de la represa de las Tres Gargantas en China (22.400 MW).

Siempre me ha interesado mucho el tema energético, así que aprovechando que se encuentra a unos quince kilómetros de Foz de Iguazú me animé a visitarla. Desde donde estaba alojado simplemente tuve que tomar un autobús público que llega a la represa por el lado brasileño (2,65 reales). Tarda algo más de media hora y llega a la puerta misma de la represa. En la represa la gestión de las visitas turísticas está bastante bien organizada. La entrada normal (visita panorámica) cuesta 20 reales e incluye un video de unos 20 minutos y visita en autobús panorámico a los miradores y paseo por la parte inferior y superior de la represa (con guía y explicaciones).

El tiempo de la visita es de una hora y media aproximadamente. Algunos datos interesantes: la represa tiene instaladas 20 turbinas con una capacidad de generación de 700 MW cada una, por lo que la capacidad de generación total es de 14.000 MW. La gestión de la represa la realiza una empresa creada a medias entre el gobierno de Paraguay y el de Brasil, después de firmar el tratado de Itaipú en 1966. Se trata de Itaipú Binacional, una empresa pública que se rige según las normativas del tratado. Actualmente trabajan en ella 3.000 funcionarios, 1.500 de cada país firmante.

Asimismo la energía generada se reparte al 50% entre los dos países. Aún así Paraguay en la actualidad únicamente utiliza el 7% de la energía generada, y con eso abastece al 85% de las necesidades del país en cuanto a electricidad (es un país con algo menos de 7 millones de habitantes). El 43% restante de su parte la vende a Brasil a un precio preferencial (tal y como establece el acuerdo entre ellos). Por este motivo Brasil disfruta del 93% de la energía generada, con la cual abastece a algo menos del 25% de las necesidades del país (más de 200 millones de habitantes). Otro dato interesante, si Brasil tuviera que obtener la energía generada en Itaipú mediante termoeléctricas a aceite, sería necesario quemar 536.000 barriles de petróleo por día. Visita interesante y vuelta al hotel con autobús público otra vez.

sábado, 7 de enero de 2012

Cataratas del Iguazú (lado argentino)


El lado argentino abarca el 80% del total de saltos de agua de las cataratas del Iguazú. Es por ello que la visita se hace más larga, hay más rutas en el parque y más distancia que recorrer.

Aún así, y aunque algunos digan que se necesitan dos días para visitarlo, creo que con uno es suficiente, incluso haciendo alguna de las actividades. Desde Foz de Iguazú hay un autobús hasta la terminal de Puerto Iguazú (4 reales brasileños por persona o 8 pesos argentinos). Tarda una media hora y en la misma terminal argentina hay una oficina donde se compran los billetes de autobús al parque nacional (12 pesos argentinos ida y vuelta), además de cambiarte dinero por si no tienes moneda argentina para comprar la entrada al parque (no se puede pagar con tarjeta, sólo en efectivo). La entrada al parque nacional argentino cuesta 100 pesos o 70 pesos para países Mercosur (en ese momento y en el mismo parque 1€ = 5,1 pesos). El tema de estar a medias en una triple frontera (Paraguay, Brasil y Argentina) es un poco follón, sobretodo por el tema de los pasos de aduanas (sellos y más sellos en el pasaporte, y eso me estresa un poquito ya que solamente me quedan dos páginas libres) y por el tema de las divisas. 


Cuando estaba en el parque argentino en mi cartera habían seis monedas diferentes, euros, dólares americanos, pesos bolivianos, guaraníes paraguayos, reales brasileños y pesos argentinos. Además hay que ir con cuidado porque en algunos sitios no se puede pagar con tarjeta, de hecho me ha parecido que para ser uno de los lugares más turísticos del mundo hay algunos detalles que parece que pretendan poner obstáculos en vez de simplificar las cosas a los visitantes.


Nada más entrar al parque hay una cabaña donde comprar actividades extras, como el paseo en lancha rápida, en lancha lenta por el rio, etc. En vez de autobuses como en el parque brasileño aquí hay un trenecito que recorre gran parte del parque y tiene tres estaciones. La primera es la de la entrada, la segunda te deja en la zona para recorrer los paseos superior e inferior y para ir a la isla de San Martín y la tercera te deja en la pasarela que te lleva a la Garganta del Diablo. Los paseos superior e inferior recorren algunos saltos justo por encima y otros justo en la base, por lo que uno casi puede meter la cabeza debajo del agua.

La isla de San Martín, a la que se llega cruzando en barca, te acerca al espectacular salto de San Martín y te permite tener una vista lejana pero muy bonita del Cañón del Diablo. También se puede bañar uno en el rio, en una zona controlada que habilitan para ello. La última pasarela te lleva encima mismo de la Garganta del Diablo, donde está el salto más espectacular y el más alto con 80 m. de altura. Lo mejor del lado argentino par mi gusto es estar encima de la Garganta del Diablo, espectacular, y del lado brasileño la plasticidad de las vistas de las cataratas, mucho más fotogénicas. Próximos objetivos para intentar superar esto tendrán que ser el Salto del Ángel, Niágara o Cataratas Victoria... (¡y no sé si podrán!).

viernes, 6 de enero de 2012

Cataratas del Iguazú (lado brasileño)


Las Cataratas del Iguazú están consideradas como una de las siete maravillas naturales del mundo. Catalogadas como Patrimonio de la Humanidad, constan de 275 saltos de agua en el rio Iguazú, que a la vez en ese tramo es la frontera entre Brasil y Argentina (el 20% están en el lado brasileño, el resto en el argentino).

Así que aprovechando unas minivacaciones me fui a pasar el fin de año por allí, con la mejor compañía. Desde La Paz volamos a Asunción, Paraguay (una hora y media de vuelo), y desde ahí tomamos un bus directo a Foz de Iguazú, casi 6 horas de viaje por la noche para llegar esa ciudad de Brasil desde donde se pueden visitar las cataratas. Uno puede alojarse en Foz de Iguazú (Brasil) o en Puerto Iguazú (Argentina). La primera es una ciudad más grande y el segundo un pueblecito pequeño. En ambos casos no hay mucho que ver, así que yo recomendaría alojarse en función de si se quieren visitar otras cosas en los alrededores o seguir viajando hacia Brasil o hacia Argentina.

Por supuesto en Ciudad del Este, Paraguay (cruzando el puente de la amistad desde Foz de Iguazú), tampoco hay nada que ver, únicamente su gran área de compras, es como un gran bazar donde se puede comprar de todo, aunque la verdad es que no me llamó mucho la atención. Finalmente encontramos un hotel interesante en la Av. Jorge Schimmelpfeng justo donde empieza la Av. Das Cataratas de Foz de Iguazú. Muy buena zona donde alojarse ya que a parte de sitios para comer y cenar por esa misma calle pasan autobuses para ir a los parques nacionales (tanto para la parte brasileña como para la parte argentina) y para ir a las terminales de autobuses de Foz de Iguazú, de Puerto Iguazú o de Ciudad del Este.

Así que está en la zona centro de la ciudad y muy bien situado. La Av. Das Cataratas (que es la que llega al parque nacional de Brasil) está llena de hoteles, pero todos de categoría algo superior y bastante aislados (esa avenida es como una carretera hacia las afueras de la ciudad). La visita al parque brasileño se puede hacer en medio día (un poquito más yendo tranquilo). La entrada vale 40 reales (en este momento 1€ = 2,3 reales aprox.), 25 reales para países Mercosur. Desde Foz de Iguazú hay un autobús hasta la entrada del parque, que cuesta 2,65 reales.
 

En la entrada misma se pueden comprar varias actividades para hacer dentro del parque (o en los hoteles, algo más baratas, pero entonces no se pueden pagar con tarjeta de crédito). Nosotros hicimos el Macaco safari, una caminata por la selva más paseo en lancha rápida por el rio y empaparse debajo de alguno de los saltos. Bastante divertida la parte de la lancha. En el mismo embarcadero se pueden dejar las cosas en unos armarios con llave, previo pago de 5 reales. Las caminatas están bien marcadas en todo el parque, se tienen buenas vistas panorámicas del lado argentino de las cataratas y unas vistas preciosas de la Garganta del Diablo, quizá la parte más espectacular de las cataratas (es el salto más alto, de 80 metros).

El sol es abrasante en esta época del año, seguramente entre 30 y 40ºC de temperatura, por lo que continuamente iba buscando la sombra. Hay autobuses gratuitos para moverse dentro del parque. Se puede comer en el restaurante Puerto Canoas, que tiene un buffet de platos típicos brasileños muy interesante y con vistas al rio, donde además pudimos saborear una merecida Skol (buenísima cerveza local). Los precios de la comida no son tan caros como esperaba, al ser uno de los sitios más turísticos del mundo.


Incluso en Foz de Iguazú se puede comer una picanha a la piedra (típico plato de la gastronomía brasileña) para dos personas por entre 45 y 60 reales, ración de picanha bien grande y acompañada de farofa, mandioca, arroz, polenta y banana a la brasa y empanizada, ¡riquísimo plato!. Para fin de año la gente procura ir vestida completamente de blanco (yo no sabía eso así que iba bien oscuro), a las 00h aplauden, se felicitan y en algunos lugares hay fiesta y fuegos artificiales. ¡Obrigado!
 

martes, 22 de noviembre de 2011

El Acotango, mi segundo 6.000


(En la cima del Acotango, 6.052 msnm., con el nevado Sajama al fondo a la derecha, 6.542 msnm., y los nevados de Payachatas al fondo a la izquierda, el volcán Parinacota con 6.348 msnm. y el volcan Pomerape con 6.282 msnm.)

Parecía que íbamos a cerrar la temporada sin repetir la hazaña del año pasado, cuando subimos hasta los 6.088 m. del Huayna Potosí (a partir de octubre empieza a ser mala época para subir montañas en la Cordillera Real, hasta abril), pero los astros se alinearon para que no fuera así.

La casualidad de que alguien nos habló de un seismil por la zona de Sajama que se podía subir en un día y que Iñaki y Pablo coincidieran en La Paz con un fin de semana libre para que de improviso el viernes por la tarde estuvíeramos saliendo hacia el Alto en busca de la carretera a Oruro. Nuestro objetivo es el Acotango, con 6.052 msnm., el volcán más alto del grupo de nevados de Quimsachata, en la cordillera de los Andes y justo en la frontera de Bolivia con Chile (al ladito del paso fronterizo de Tambo Quemado). Se encuentra en la zona de Sajama (el nevado Sajama, con 6.542 msnm. es el punto más alto de Bolivia y el segundo volcán más alto del mundo).

Desde La Paz se tardan unas tres horas en coche para llegar al pueblo de Sajama (por supuesto había bloqueo de camioneros en el Alto y perdimos una hora más esquivándolo). Los paisajes durante el trayecto son bastante bonitos, primero el paisaje típico del altiplano hasta Patacamaya y de ahí el desvío hacia Chile por la carretera a Arica, con unas formaciones rocosas espectaculares, rios y ya llegando a la frontera con el país vecino aparece el nevado Sajama, majestuoso e imponente.



Nos vamos acercando cada vez más, ya que para llegar al pueblo de Sajama hay que bordear el volcán, y justo cuando estamos llegando y tenemos el gigante a nuestra derecha coincidimos con la puesta de sol y los rebaños de llamas volviendo a sus corrales, una imagen preciosa. Al llegar al pueblo hay que pagar la entrada al Parque Nacional (15 bolivianos para nacionales o residentes) y Rosario, una niña de unos ocho años, nos acompaña a uno de los alojamientos (50 bolivianos por persona, con baño privado en la habitación).


Rápidamente dejamos las cosas y vamos a buscar a Mario, el guía que nos acompañará en la ascensión. Nos proporciona el material que nos falta (botas duras de nieve, crampones por si acaso y pantalones impermeables) y quedamos a la 1:30 de la madrugada en su casa para desayunar. Aprovechamos para pasar por el hostal Sajama a encontrarnos con Mikel y Natalia, una pareja de Pamplona que están produciendo un documental para la ETB (la televisión vasca, Euskal Telebista) sobre la vida de un niño del altiplano (pastor de llamas) comparada con la vida de un niño en India y otro en España, en formato de programa infantil.
 
 En el mismo hostal Sajama cenamos con ellos sopa y pasta con carne de llama y nos vamos a dormir, demasiado tarde ya (las 9:30 h.), teniendo en cuenta que nos despertaremos a las 12:45 de la madrugada.

La verdad es que yo no dormí mucho, en parte pensando en la mañana siguiente y en parte por qué cuando uno sabe que sólo tiene unas pocas horas para dormir parece que sea más difícil conseguirlo. Nos despertamos y nos ponemos todo el equipo (llevamos una par de mochilas con los crampones, agua y algo de longaniza, chorizo, queso y pan). Vamos a casa de Mario a desayunar un té y algo de pan con mantequilla.

Es aconsejable beber mucho líquido para evitar problemas con la altura. Casi a las dos salimos en nuestro coche hacia el Acotango. Justo antes del pueblo de Tambo Quemado nos desviamos a la izquierda por un camino sin asfaltar, y de ahí hasta que Mario nos dice de parar y aparcar en un recoveco del camino. Hemos tardado una hora y media y estamos a casi 5.100 msnm. Dejamos el coche y empezamos la caminata hacia las 3:30 de la madrugada. Increiblemente no hace nada de frio, y hay una luna llena preciosa que ilumina muchísimo, por lo que ni siquiera necesitamos usar los frontales.



Caminamos un par de horas en la oscuridad no tan oscura hasta que empieza a intuirse el amanecer. Antes empezamos a ver el paisaje que tenemos detrás, el nevado Sajama dominando el horizonte y una montaña con unos colores curiosísimos justo delante nuestro.

Hay un camino a lo lejos por donde Mario nos explica que suben los mineros a extraer azufre de la montaña. Seguimos ascendiendo. El terreno es pedregoso y arenoso, incómodo ya que a cada paso la arena hace que se retroceda un poquito... Amanece y seguimos subiendo, la subida por este tipo de terreno está empezando a hacerse un poco larga. Además cada vez estamos a más altura, lo que hace que vayamos cada vez más lentos y necesitemos de más descansos. Casi a las ocho de la mañana llegamos a la cresta de la montaña, y nos asomamos al otro lado... Espectacular!

Menudas vistas! a la derecha seguimos teniendo el Sajama con sus 6.542 msnm., pero es que en frente tenemos los nevados de Payachatas, el volcán Parinacota (6.348 msnm.) y el volcán Pomerape (6.282 msnm.), con el lago Chungará delante (uno de los lagos más altos del mundo, a 4.570 msnm.). Ahora tenemos que ir remontando la cresta de la montaña hasta la cima (aquí ya hay basatnte nieve y hielo), pero a cada momento me voy girando a disfrutar de una de las mejores vistas que he tenido en mi vida. En este momento encontramos un bosquecillo de penitentes, formaciones de hielo que por culpa del viento tienen forma de penitente arrodillado. en algunos tramos llegan a tener un metro de altura, y es como estar en un laberinto. A veces hasta hace daño cuando tropiezas y te caes, ya que el hielo está durísimo y es como golpearte contra piedras.


(En la cima del Acotango, con el volcán Guayatiri en frente)

Por fin hacia las 10:00 de la mañana llegamos a la cima, las vistas hacia la parte boliviana las que hemos disfrutado durante la ascensión, y hacia la parte chilena justo delante tenemos el volcán Guayatiri, 6.071 msnm., uno de los volcanes más activos del norte de chile (con su columnita de humo).

Firmamos en el cuaderno que hay en una maleta y descansamos, disfrutando de un panorama espectacular. La bajada se hace pesadita pero tampoco tanto, al aprovechar el terreno arenoso para bajar clavando los talones. Llegamos al coche casi a las 12, en total habremos tardado entre ocho y nueve horas. Al final no necesitamos los crampones y gracias al día estupendo que tuvimos la ascensión fue bastante cómoda (aunque durilla, eso sí). Al llegar a Sajama la mujer de Mario nos había preparado un almuerzo que podía resucitar a un muerto, sopa de trigo con carne de alpaca y verduras de primero y asado de llama de segundo. Por la tarde bañito en unas aguas termales naturales que hay casi en la loma del Sajama y de vuelta a La Paz, que esa noche era el aniversario del restaurante Sancho Panza y había que celebrarlo (al final serían dos noches seguidas casi sin dormir y habiendo subido un seismil entre medio... no sé cómo mi cuerpo me aguanta...).

jueves, 10 de noviembre de 2011

El lago Titicaca (lado boliviano)


Aprovechando la visita de Silvia y Xavi me fui con ellos un fin de semana a visitar la parte boliviana del lago Titicaca. Esta parte es muy grande, así que centramos la excursión en visitar Copacabana e Isla del Sol. El lago Titicaca es el lago navegable más alto del mundo (altura media de más de 3.800 msnm.) y el segundo más grande de sudamérica. El 56% de su superficie corresponde a Perú y el 44% a Bolivia.


Desde La Paz se toman los autobuses locales a Copacabana al frente del cementerio general. El billete son 15 pesos (1,5€) y el trayecto unas 3 horas y media. Salen buses cada media hora y hasta las 18 o 19 de la tarde. Las vistas saliendo de La Paz son espectaculares (creo que el bus subió por la avenida Naciones Unidas). Ya en el lago hay que bajarse del bus para pasar el estrecho de Tiquina, el bus lo pasa en una de las barcazas y los pasajeros en otro bote, previo pago de 1,5 pesos por persona que cuesta el trayecto. En el otro lado se espera que pase el bus y se sigue el viaje.

Llegamos justo en la hora de buscar un alojamiento e ir a cenar una buena trucha. Para comer una buena trucha del lago (entre 40 y 50 pesos) hay que ir a los dos hoteles buenos o a los dos restaurantes buenos del pueblo, sino la trucha será frita como es habitual por aquí (también rica, pero es otro estilo, se pueden comer truchas enteras fritas y con acompañamiento por 20 pesos). El precio de los alojamientos varia según el nivel, hay desde 20 o 30 pesos por persona hasta varias decenas de dólares. A la mañana siguiente desayuno en el mercado central, visita a la catedral y al mercadillo y subida al cerro calvario desde donde se disfrutan muy buenas vistas de Copacabana y del lago y la Isla del Sol. A las 13:30 sale el último bote del día (que no sea privado) a la Isla del Sol. El trayecto son 15 pesos y tarda casi 3 horas a la zona sur de la isla.



La Isla del Sol tiene una gran simbología y se consideraba sagrada entre sus antiguos pobladores incas. Se trata de la isla más grande del lago. El bote nos deja en el puerto de Saxamani, a unos metros del cual comienza la escalinata del Inca y arriba de éstas encontramos la Fuente de las Tres Aguas (se data de la época precolombina). Hay que pagar cinco pesos como "entrada" a la zona y para la comunidad de la zona sur de la isla, del mismo modo que más adelante pagaremos quince pesos por el mismo concepto al entrar en la zona norte.

Cerca del puerto se encuentra la comunidad Yumani, donde buscamos alojamiento. Desde 30 pesos se pueden encontrar habitaciones con unas vistas preciosas a la Isla de la Luna, a la península de Copacabana y con la Coordillera Real al fondo (ver foto de arriba), precisamente la mejor orientación para observar el amanecer. Encontramos alojamiento en Yumani a media tarde y nos vamos a visitar las ruinas de Pikokaina, un palacio inca con nichos trapezoidales y techos abobedados. Después subimos al cerro Keñhuani, desde donde hay unas vistas preciosas y un atardecer espectacular. Es el segundo punto más alto de la isla con 4.024 msnm.



La mañana siguiente la dedicamos a atravesar la Isla del Sol de sur a norte caminando por la ruta sagrada de la Eternidad del Sol (Willka Thaki). Paisajes preciosos y calitas de agua cristalina en algunos puntos, la verdad es que dan ganas de bañarse, pero aunque hay un sol (Inti en aymara) que calienta mucho el agua debe de estar bastante fría. Pasamos cerquita de Challa, un pueblo en la costa oriental de la isla con una playa preciosa. A esa altura en el camino se nos acerca un niño de unos ocho años y nos saluda. Se llama Giovani y es natural de Challa, parece que se dedica a cuidar los rebaños de ovejas que hay cerca. Le damos un caramelo de palo y charlamos un ratito con él, habla español aunque la gente autóctona habla más aymara.

Se tarda menos de tres horas (de hecho lo hicimos en poco más de dos) en llegar al extremo norte de la isla donde están las ruinas de Chinkana, una construcción laberíntica semisubterránea, cerquita está la Roca Sagrada. Muchas leyendas situan el inicio del Estado Inca en la Isla del Sol y en Tiwanaku. Esta sería la Roca Sagrada de los Orígenes. De ahí retrocedemos un poco hacia Challapampa por un camino que bordea la costa, pueblito desde donde salen los botes a Yumani o a Copacabana. El pueblo tiene también una playa preciosa y algunos alojamientos rudimentarios. Unas salchipapas para comer y a las 13:30 partimos hacia Copacabana en un bote que hace la ruta directa, sin pasar por Yumani (nos cobra 25 pesos). Los buses a La Paz salen a todas horas y cuestan 15 pesos (20 para turistas).


Excursión preciosa y recomendable, sobretodo dormir una noche en la Isla del Sol y atravesarla caminando por la mañana, paisajes muy bonitos y ambiente diferente al que se encuentra en otras partes de Bolivia.