domingo, 6 de septiembre de 2009

Ya estoy en Australia!

Pues sí, ya he cambiado de país y de continente. Y de ambiente, menudo cambio! Sidney es una ciudad encantadora, limpia, ordenada, la gente es agradable, buen tiempo (estamos a finales de invierno pero se puede ir en manga corta algunos días)... vaya que parece una ciudad donde vivir bastante bien. Además se pueden visitar casi todos los puntos turísticos caminando. Aquí los hostels son algo diferentes, algunos muy grandes, muy cuidados y con zonas comunes y cocinas inmensas. Ya soy fan de Woolworths o Coles, dos cadenas de supermercados de comida y demás que tienen su propia marca (marca blanca). Compro comida y cocino casi todos los días, por fin se puede comprar de todo y a precios muy bajos. Esto último en cuanto a comida en el supermercado, porque para el resto de cosas el cambio respecto a Asia ha sido importante. Dormir en Sidney cuesta como mínimo 20 dólares australianos (1AUD = 1,7 euros aprox.), con promociones o descuentos ya que sino por menos de 23 AUD no hay casi nada (estoy hablando siempre de la habitación compartida más grande, 28, 16 u 8 camas, las más baratas). Internet es caro, desde 1,5 AUD por hora (buscando mucho, porque lo normal es pagar 4 AUD), las lavadoras son caras, comer en restaurantes es caro... vaya que creo que estaba muy bien acostumbrado a Asia en este sentido (de todas formas los precios siguen siendo algo más bajos que en Europa).

Australia tiene fama de ser uno de los paraísos para los backpackers. Sí que es verdad que el país está muy bien preparado para recorrerlo ya sea en coche, furgoneta o mediante viajes organizados, pero vaya, como cualquier otro país desarrollado y turístico. De hecho lo que hay en Australia es una industria turística alrededor de los backpackers muy bien organizada y pendiente del negocio más que de otra cosa. El tipo de backpacker que se encuentra por aquí es muy diferente al que había por Asia. La mayoría que yo me he encontrado son de la mitad norte de Europa o Norteamérica (ingleses, franceses, holandeses, alemanes, escandinavos, canadienses, etc.), es decir, de poder adquisitivo alto (o sus familias quizá, ya que ellos siempre se autodefinen como mochileros pobres que tienen que trabajar para pagarse las copas que se tomarán por la noche), mucho backpacker adolescente o postadolescente básicamente interesado en salir cada tarde-noche a beber y a ligar. Lo que para muchos es la Tierra Prometida no deja se der un país con buen tiempo casi todo el año y donde los angloparlantes no encuentran ninguna dificultad con el lenguaje (después comentaré algo más sobre este tema). Así ell@s se creen en la onda del mochileo y Australia mientras se nutre de trabajadores a bajo coste (la mayoría de trabajos de bajo nivel) y de un negocio importante alrededor del turismo joven (además de que el poco dinero que ahorran trabajando se lo van a gastar en el mismo país, así que la jugada es redonda). Sinceramente no me gustó demasiado este tipo de ambiente (o no me integré) así que me dediqué a ver la ciudad y poco más, y después de unos días me fui para Melbourne (que conste que estoy generalizando, que quede claro que hay viajeros de todas las nacionalidades, estilos, etc.).

En Melbourne más de lo mismo, buenos hostels, buen ambiente en el centro de la ciudad, parece una ciudad muy "vivible"... Pero después de una semana por allí sin hacer nada ya me estaba aburriendo así que decidí aprovechar el tiempo en Australia para ver algunas cosas. Y eso hice, visto que iva a ser difícil encontrar gente para compartir coche de alquiler (es invierno por el sur y por lo tanto temporada baja, la gente está por la costa este), me fui a una agencia de viajes y contraté una excursión de diez días de Melbourne a Alice Springs. Cabe destacar que Australia es un país joven (dejando a un lado la cultura aborígen) ya que la influencia europea (o invasión europea) no tiene más de 200 años, por lo que un edificio o ruinas de esa edad te las muestran como algo muy antiguo.

La verdad es que no me esperaba que el acento australiano fuera tan difícil. Pues lo es, al igual que el neozelandés, no hay quien los entienda. Como comentaba anteriormente cada vez tengo más claro que los angloparlantes se encuentran aquí de fábula ya que los australianos hablan su idioma (parte de Australia es una ex-colonia británica). Y es que no os podéis imaginar la cantidad de gente (me refiero a angloparlantes nativos, por supuesto) que todavía piensa que el inglés es la "única lengua en el mundo", o que todo el mundo habla o debería hablar inglés... pues sí. No son pocas las veces que en Asia estaba en una tienda, estación de tren, etc. y un angloparlante a mi lado pidiendo alguna cosa en inglés y la persona local no le entendía... pues lo único que saben hacer es repetir lo mismo pero más alto (pero chico no ves que no habla inglés o no entiende tu acento?). Igual que cuando hablas con alguien que tiene un acento que a veces no lo entienden ni los propios angloparlantes de otros países (ejemplos: algunos irlandeses, escoceses, neozelandeses, ingleses), lo normal es que no hagan ni el más mínimo esfuerzo para que les entiendas. No se dan cuenta de que el que está haciendo el esfuerzo de hablar su idioma eres tú, no ellos, incluso cuando les preguntas "Sabes cuáles son las lenguas más habladas del mundo según el número de nativo parlantes?" mmmmm, inglés? (responden todavía algunos ineptos). Pues no, la primera es el Chino, y la segunda es el castellano (según algunos rankings). "Ahhh, y eso?"... Pues aunque no lo creáis todavía hay gente (europeos me refiero) que no sabe que en casi toda sudamérica y centroamérica se habla castellano... Anyway, yo no tengo problemas, hablo inglés y otras lenguas, el problema lo tienen ellos. Cada vez que me encuentro con gente española o de sudamérica hablo castellano (o catalán si se da el caso) sin tapujos esté quien esté delante, el que no me entienda que lo aprenda. Se nota que estoy algo harto del inglés?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Macau y Hong Kong


Macau y Hong Kong son dos excolonias (portuguesa e inglesa respectivamente) que han sido recientemente ˝devueltas˝ a China. De hecho las dos son bastante autónomas, ya que sólamente dependen de China para Asuntos Exteriores y Defensa, por lo cual que cada uno decida si los considera como países independientes o no (oficialmente no lo son, quedan dentro de la política o acuerdo de “un país, dos sistemas”).

Llegué a Macau en autobús desde Guangzhou y después de pasar la frontera crucé la ciudad caminando para buscar alojamiento barato. La verdad es que el cambio de precios en relación con China es considerable. Encontré alojamiento en Augusters Lodge, de lo más económico de la ciudad, y aún así pagué 120 HKD (aunque la moneda oficial de Macau es la Pataca – 1€ = 11 Patacas aprox. - se utiliza más el dólar de Hong Kong – 1€ = 10,5HKD aprox. -), unos 11 euros por noche, que comparado a los máximo 5 o 6 euros que pagaba en la parte más cara de China es mucho. Para comer, el plato más económico cuesta unos 20HKD (unos 2€), así que aquí ya si que empieza a ser más barato comprar comida en un supermercado o incluso en las cadenas de Fast Food (he comido más veces en el McDonalds en los días que he estado en Macau y Hong Kong que en muchos años).

Macau es actualmente famosa gracias al juego, el cual es totalmente legal mientras en China (o en el “resto” de China) no. Eso provocó la llegada progresiva de complejos hoteleros y casinos hasta el punto de que hoy en día está considerada el “Las Vegas de Asia”, incluso parece ser que genera más ingresos que ésta. La mayoría de grandes casinos de Las Vegas están también en Macau, además de los tradicionales de la ciudad, como el Casino Lisboa que fue el primero de todos (ahora a parte del edificio tradicional hay una ampliación inmensa al lado llamada Grand Lisboa, uno de los emblemas de Macau). Así que me fui a dar una vuelta y a probar algo de suerte al MGM Grand Macau, Grand Lisboa (donde me senté a jugar un par de campeonatos de PokerStars – modalidad Texas Hold'em sin límite -, casi todas las manos acaban en all in, gané alguno pero no duré demasiado...), Venetian (impresionante, es una réplica de la Plaza de San Marco y las calles venecianas, incluso puedes darte un paseo en góndola por los canales), Hard Rock, etc.. La verdad es que los casinos son inmensos, y la mayoría estan abiertos las 24 horas del día, pero les falta algo de glamour o almenos eso me pareció a mi. En Macau la gente entra a los casinos como quien entra a un centro comercial, ni te piden identificación ni nada, ni siquiera me hicieron dejar la cámara de fotos en la entrada. La ciudad en sí tiene un aire portugués, de hecho me recordó bastante a Lisboa. Es bonita (el centro) y agradable de visitar, aunque en un par de días está todo visto si uno no está interesado en el juego.

De Macau pasé a Hong Kong en ferry (155HKD), directamente a la isla de Kowloon para buscar alojamiento barato (la principales islas son Hong Kong y Kowloon, las dos al lado y conectadas por metro). Fui directamente a Chung King Mansion, un edificio famoso en Hong Kong por disponer de cientos de hostels en su interior y por ser de lo más económico de la ciudad. Los precios oscilan entre 80 y 120HKD, y la verdad es que los sitios más baratos son algo básicos. No en vano el edificio fue designado en su día para pisos baratos destinados a un segmento de la población con poder adquisitivo bajo, y mejor no os cuento el estado del mismo y de algunas de las habitaciones y lavabos (aún así se encuentra en una zona privilegiada de la ciudad). En el primer sitio donde dormí me dediqué parte del tiempo a matar cucarachas y otros bichos en la habitación... Además el ambiente es curioso ya que en el lugar viven indios, paquistanís, árabes, africanos, asiáticos... y turistas occidentales en busca de alojamiento barato (en un mismo ascensor puedes juntarte con gente de distintas razas y procedencia variada). Yo después de tantos meses en Asia no me sentí incómodo, pero os aseguro que muchos no querríais dormir allí. La verdad es que Hong Kong me gustó bastante, es impresionante el skyline visto desde Kowloon o desde el pico Victoria y caminar por sus calles llenas de tiendas y carteles iluminados. Allí me junté con Alejandro (americano de orígen mejicano que conocí en Macau), Arturo e Iván (dos locos viajeros de Valladolid) durante un par de días, recorrimos juntos las calles y subimos a un par de rascacielos (al Financial Centre y al Bank of China).

Por fin me voy de Asia! Mientras voy en el autobús hacia el aeropuerto recapacito sobre los siete meses anteriores y casi no me creo la cantidad de sitios, experiencias y gente diferente que he visto, vivido o conocido. La verdad es que Asia es apasionante, y aunque me ha agotado mentalmente creo que la voy a echar de menos. Aunque os cuente un poquito de lo que veo y lo que siento se me hace muy difícil describir completamente cada lugar, su ambiente, sus gentes, sus olores, colores, las sensaciones, etc. Creedme si os digo que hay muchísimo más de lo que aquí cuento o de lo que os pueda explicar cualquier viajero o agencia de viajes. Cada país tiene algo, y ese algo hay que comprobarlo in situ, porque lo que me impresiona a mí quizá no es lo mismo que le vaya a impresionar a otra persona ya que cada uno es sensible a diferentes aspectos o experiencias.

Me siento muy cansado, pero cuando ya estoy volando hacia Australia (vía Singapore, y los dos vuelos en el A-380 de Singapore Airlines, menudo bicho de avión, y menudo servicio que ofrece esta compañía) siento una ilusión renovada al pensar que cambio de país y a la vez de continente, y Australia ya me empieza a provocar algo de curiosidad. No llevo guía ni sé donde voy a dormir la primera noche en Sydney, pero si me he espavilado siete meses en Asia no me da ningún miedo Australia... Nos vemos en Oceanía!


martes, 1 de septiembre de 2009

Las grandes ciudades del este

Beijing (o Pekín), en la provinvia de Hebei, es la capital de la República Popular China. Con una población de unos 13 millones de habitantes sólamente en el área urbana, yo pensaba que me iba a encontrar con una metropoli abarrotada y estresante. Pues nada de eso, almenos mi sensación no fue esa, es verdad que hay mucha gente, pero en ningún momento me sentí agobiado por la multitud, al contrario, me dio otra vez más sensación de tranquilidad que otra cosa. Estuvimos allí unos cuantos días ya que la ciudad y alrededores dan para mucho... para muchísimo!


Visitas obligadas que hicimos: la Ciudad Prohibida, Plaza de Tiananmen, el Palacio de Verano, la Gran Muralla (espectacular!, concretamente fuimos al acceso de Jinshanling y caminamos unos 8-10 km. por la muralla hasta el acceso de Simatai, recomendadísimo), caminar por algún Hutong (barrios antiguos típicos), el área olímpica (el estadio olímpico es muy bonito) y por supuesto las zonas de compras, impresionante zona comercial dedicada a la elcetrónica y los imprescindibles mercadillos de falsificaciones (fuimos al Silk Market y al Pearl Market). Además consigo arreglar mi cámara, por lo que todas las fotos vuelven a ser mías.

Cuando ya me había acostumbrado otra vez a viajar con un amigo, Edgar se tuvo que volver para Barcelona (fin de vacaciones), y la verdad es que me da bastante pereza seguir solo. Es como si volviese a empezar otra vez, decidir donde voy (porque desde Beijing tengo unos quince días para llegar a Hong Kong y todavía no he decidido por donde bajar...), donde alojarme, etc. Se me hace una montaña, menos mal que China me está gustando mucho y eso ayuda. Finalmente decido ir directamente a Shanghai, donde me alojaré en casa de mi amiga Fabiola (mejicana que conocí en Vietnam y que trabaja y vive en Shanghai).

Shanghai es la ciudad más cosmopolita de China (más de veinte millones de habitantes). Llena de rascacielos y de edificios residenciales, la verdad es que queda bastante poco de la China tradicional (los Yuyuan Gardens, el barrio antiguo y poco más). Así que durante una semana me dedico básicamente a descansar, a disfrutar de la buena compañía y a comer bien, es la primera vez que puedo ir a un supermercado y comprar cosas como carne, verduras, etc. Además Fabiola es una cocinera estupenda, y prepara platos mejicanos buenísimos!

De Shanghai decido irme a Guangzhou, ya que desde allí podré ir primero a Macau y después a Hong Kong, y la decisión resulta buena, ya que sin saberlo evito de casualidad a Morakot, el tifón que ha arrollado parte de Taiwan. De hecho en Shanghai lo notamos, incluso mi tren a Guangzhou sale con tres horas de retraso por su culpa, pero nada comparado con lo que se prevé en la provincia de Fujian, que era mi otra opción para bajar hacia el sur. Guangzhou es una de las ciudades más industriales de China, si alguien quiere hacer negocios tiene que ir allí, se nota que está lleno de gente de negocios. Me dedico otra vez a descansar y a pensar qué hacer en Australia, porque no tengo ni idea. Estoy tan cansado mentalmente que me planteo estar en Sydney o Melbourne sin moverme demasiado durante todo un mes. De momento me queda Macau y Hong Kong para cambiar de continente, aunque sé que voy a echar de menos Asia ya tengo ganas de bajar a Oceanía, llevo ya mucho tiempo por aquí.

lunes, 31 de agosto de 2009

De Sichuan a Beijing


La provincia de Sichuan es otra de las destacables en China, por la cantidad de cosas interesantes que hay para ver por allí. Aún así no estuvimos demasiado en ella, ya que cambiamos el plan previsto sobre la marcha. Una vez descartado el ir a Tibet (por varios motivos, además de que vimos que bien vale la pena organizar un viaje de veinte o treinte días para visitar expresamente Tibet y una parte de la Ruta de la Seda, así que lo dejamos pendiente para otra ocasión) intentamos de todas formas adentrarnos en la zona pretibetana por el noroeste de Sichuan.


Así desde Chengdu (lo mejor de Chengdu fue ir a comer a Yongfa Elder Sweet Dumplings and Noodle House, los mejores dumplings que he comido nunca!) fuimos a Kangding, pequeña ciudad en la carretera que va a Lhasa donde pude renovar mi visado (160 y., me lo hicieron en el mismo día y válido por otros treinta días a contar desde la fecha de extensión) y donde pudimos visitar una lamasería en donde los monjes budistas nos invitaron a comer con ellos otra vez (en este caso estaban más pendientes de mirar la tele que de otra cosa, pero la experiencia fue muy curiosa). Para que os hagáis una pequeña idea de la poca información que maneja parte de la juventud China, en el hostel conocimos a unos cuantos chicos chinos que iban en bicicleta desde Chengdu a Lhasa (es bastante típico por lo que parece...). Cuando le expliqué a uno de ellos que a mi me hubiera gustado ir a Lhasa pero que lo descarté por las dificultades para ir allí me dijo "pero si no es nada difícil!", a lo que le respondo "para nosotros sí, a parte de un permiso que tarda cinco días en llegar tenemos que ir con un grupo de turistas y contratar un guía!". El chico se rie y me contesta "no necesitas guía hombre, es muy fácil ir a Lhasa, sigues la única carretera que hay y llegas" (y se vuelve a reir)... Santa inocencia! No tienen ni idea de las dificultades que nos ponen para ir al Tibet... además de que nos cuesta algo caro (en proporción a los precios del resto de China) y sólo podemos ir a Lhasa y alrededores cercanos (para moverse más se necesita un permiso militar). Cuando se lo explicas y lo entienden se sienten algo mal, te piden disculpas y te dicen que no entienden porqué eso es así...


De Kangding fuimos a Tagong y... qué gran acierto! El trayecto para llegar al pueblo en sí es espectacular, horizontes montañosos con algún pico de más de 7.000 m. y preciosas praderas verdes alrededor de la carretera (más bien camino de cabras) llenas de rebaños de Yaks y asentamientos de nómadas tibetanos que los vigilan. Tagong es un pueblo increíble, ambiente puramente tibetano y cierto toque a lo Mad Max, la sensación es la de estar en un sitio perdidísimo y parece que el pueblo esté medio abandonado (pero no es así). De vez en cuando pasa por la carretera desierta un local (rasgos tibetanos, piel morena, cabello largo moreno y vestimentas típicas) conduciendo una moto, con un estilo algo curioso, y a veces llevando a algún monje budista de paquete... Os aseguro que la estampa es bastante alucinante. La gente local estaba en lo alto de una colina cercana al pueblo adornándola con las típicas banderitas de colores tibetanas, según nos pareció a la vista de un festival de caballos próximo. Nos acercamos y fue genial!, unas vistas preciosas y además nos estuvimos haciendo fotos con ellos (a petición suya esta vez).


El plan era seguir hacia el norte para casi llegar a la frontera con Tibet y después seguir hacia Beijing vía Xining, pero el gobierno chino pone todas las dificultades posibles para que los extranjeros no se adentren en la zona pretibetana. Así cuando vas a comprar un billete de autobús a depende de qué sitios te dicen que no les está permitido vendértelo porque eres extranjero, y además el roaming internacional está inhabilitado en la zona. Aún así se puede continuar a base de contratar taxis privados, pero evidentemente sale mucho más caro y el problema principal en nuestro caso era no saber exactamente cuántos días tardaríamos en llegar a Xining (puede surgir cualquier contratiempo en este tipo de trayectos). Teniendo en cuenta que China es tan grande y si no ves una cosa ves otra (igual de espectacular) y que ya habíamos decidido que habrá un próximo viaje dedicado a Tibet, pre-Tibet y Ruta de la Seda decidimos volver a atrás e ir a Beijing vía Xi'an y Pingyao.


Xi'an no decepcionó, es una ciudad con una parte central muy bonita, sobretodo el barrio musulmán (donde probar especialidades locales buenísimas) y las murallas... El ejército de soldados de Terracota es asimismo impresionante, pero más que nada por pensar que tiene más de 2.000 años, almenos a mi no me sorprendió tanto visualmente. Y Pingyao es uno de los pueblos tradicionales que sobrevive al paso del tiempo sin necesidad de renovaciones masivas como en otros casos.



Algunos os preguntaréis si los chinos hablan inglés... Pues no demasiado, pero en contra de lo que otros viajeros me habían contado no tuve demasiadas complicacions a la hora de comunicarme. Ya sea porque se te acerca algún chic@ universitario (la mayoría estudian inglés en la universidad) a ayudarte (recuerdo a George en la estación de tren de Huaihua o a Nancy y Peng Xiang Li, dos chicas majísimas que estuvieros con nosotros toda la noche en la estación de tren de Chengdu - en la calle - y nos ayudaron a preguntar por el billete y finalmente a comprar un billete de autobús a Xi'an), ya sea por gestos (una sonrisa en la cara siempre ayuda) o ya sea por el poco chino que aprendí y que me fue bastante útil (algunas frases básicas y los números, super útiles, a veces podía llevar una negociación entera en chino, o lo que sería más útil incluso, hacerse el tonto al principio y bajar el precio en inglés o por gestos y entonces empezar a hablar algo en chino, a lo que el vendedor se queda blanco, como pensando "a este no le saco de más", te sonríe y normalmente consigues el precio mínimo...). A los que estéis interesados os puedo dar bastantes consejos en cuanto a negociación de precios en Asia... Después de siete meses negociando para casi todo me siento bastante experto en el tema, incluso capaz de ir al Corte Inglés y conseguir un descuento!



lunes, 24 de agosto de 2009

Sudoeste de China; provincia de Yunnan

Si tuviera que escoger una ciudad para vivir en China, Kunming, capital de la provincia de Yunnan, sería una de las candidatas. Tranquila, con una temperatura ideal (ni frío ni calor) y de las más baratas. Me alojé en Kunming Cloudland Hostel (30 y.), uno de los mejores hostels en el que he estado hasta ahora, esperando a Edgar que llegó según lo previsto (y me trajo un sobre de jamón serrano!). Allí me despedí de Jeff (que sigue su ruta hacia Nepal) después de unos dos meses viajando juntos y Edgar y yo planeamos nuestra ruta hacia el oeste, hacia la frontera con Tibet.

En las ciudades chinas se mezclan templos (budistas, taoistas, etc.), parques, jardines y construcciones al estilo tradicional chino con infrestructuras similares a las de cualquier otra ciudad de un país desarrollado: grandes avenidas, edificios y rascacielos, centros comerciales, red de autobuses públicos y metro, etc... Una cosa que me llamó mucho la atención son los ciclomotores, muchos, muchísimos, pero casi todos eléctricos. Sí, como lo digo, y no hacen nada de ruido (van a una velocidad máxima de unos 20 o 30 km/h). Eso sumado a que los coches circulan bastante lentos (comparado a lo que estamos acostumbrados nosotros) da una sensación de tranquilidad sorprendente ya que la contaminación acústica es mínima, incluso en calles con abundante tráfico de vehículos.

Empezamos nuestra ruta por Dali (la parte antigua del pueblo es bonita, así como el lago y las montañas cercanas) y después Lijiang (ciudad con una parte antigua preciosa, aunque abarrotada de turismo chino y en donde nunca sabes muy bien qué partes son realmente auténticas o cuáles han sido reconstruidas desde el punto de vista turístico, que en esto los chinos son muy pero que muy buenos...). Vale la pena alquilar una bici y visitar un par de monasterios cercanos y llegar hasta el pueblo de Baisha (fue curioso hablar con un artesano que escribía en Naxi, el lenguaje de una de las minorías étnicas de la zona). Por cierto se me ha roto la cámara de fotos! Un golpe en la pantalla y el LCD roto, asi que las fotos son de Edgar hasta Beijing (alguna quizá mía con su cámara) , donde conseguiré arreglarla.

Después de Lijiang vamos en bus hasta Jane's Guesthouse, donde empezaremos un trekking de dos días por la Garganta del Salto del Tigre (Tiger Leaping Gorge). Dejamos el equipaje y cogemos lo justo para poder pasar una noche por el camino. Espectacular! Se trata de un cañón impresionante, con su río al fondo flanqueado por paredes montañosas a los dos lados. Una, por donde transcurre el camino por el que andamos, a unos 2.500 m. de altitud y con GuestHouses cada hora y media aproximadamente, y la otra, la que tenemos delante para nuestro deleite visual es una pared casi vertical con picos de más de 5.000 m. (como la Montaña Nevada, creo que llega a los 5.500 m.). En el camino conocemos a mucha gente, americanos, un brasileño, una alemana, un noruego con sus padres (que me volveré a encontrar en Chengdu y al que me acabo de encontrar dos meses más tarde en Melbourne, Australia... qué pequeño es el mundo) y a Wendy (una chica china) y a Jack y sus amigos (otro grupo de chicos y chicas chinos), con los que pasaremos gran parte del trekking (casi todos hablan algo de inglés). Para acabar de adobar la foto caen cuatro gotas y sale un arco iris precioso justo delante del pico de 5.500 m., creo que es una de las estampas naturales más bonitas e impresionantes que he visto hasta ahora. Paramos a dormir en Half Way GuestHouse (25 y.) y cenamos con nuestros amigos y amigas chinas, una cena típica del sur de China (casi todos los días comen y cenan lo mismo...): cada uno con su bol de arroz blanco y unos platos en medio de la mesa con verduras y carne cocinada con salsa de soja y espécies, para compartir. Se va picando de los platos del centro y se mezcla con el arroz a gusto de cada uno. Tampoco falta el típico bol de sopa (de verduras casi siempre) que cada uno se sirve en el mismo bol usado para el arroz. Ya después de la cena notamos que Jack está algo nerviso... está deseando que los demás se vayan a dormir para hablar con nosotros de deportes! Sabe montones de cosas relacionadas con deportistas españoles, que si los jugadores del Barça, que si Fernando Alonso, que si Pau Gasol... Graciosísimo! Al día siguiente llegamos a Tina's GH desde donde se baja a la roca del Tiger Leaping. Desde luego una excursión recomendadísima!



Nuestra última visita en Yunnan será Shangri-La (en realidad Zhongdian, pero los chinos han conseguido que se la identifique como Shangri-La, el valle ficticio en el Himalaya descrito en la novela Lost Horizon, de James Hilton). Ambiente tibetano y un monasterio (o lamasería) que nos da una idea de lo que se puede encontrar en Lhasa. Mientras estamos visitando una de las capillas más alejadas (con Javier, un vitoriano que vive en Austria desde hace tiempo, y una chica americana-dominicana) unos monjes budistas nos hacen señas desde la habitación-cocina donde estan para que entremos a comer con ellos (no hay nadie más en esa parte del monasterio). Y por supuesto aceptamos la invitación, no se presentan oportunidades como esta cada día. Además Javier y la chica americana hablan un poco de chino... Al final resulta una de esas experiencias atípicas que hacen inolvidable la visita.

viernes, 14 de agosto de 2009

Entrando en China; provincias de Guangxi y Hunnan

Ya estoy en China! Y creo que me va a gustar! Autopista normal, con buena señalización, limpieza, orden... y un paisaje precioso en la provincia de Guangxi (formaciones kársticas por todos sitios, como en la Bahía de Halong pero sin mar). Creo que necesitaba ya un cambio de ambiente y China de momento me provoca buenas sensaciones en ese sentido. De todas formas el primer problema no tarda en llegar, ni Jeff ni yo tenemos moneda china (RMB, más conocido como Yuan; 1 euro = 9,5 Yuans aprox.) ni tarjetas de crédito todavía (la tengo pero no sé el PIN!) y los bancos están ya cerrados. Al final tenemos suerte ya que la única persona occidental que ha venido con nosotros en el bus es una chica inglesa que también va a Guilin, y nos deja dinero para comer, para el tren de Nanning a Guilin y para la primera noche de hostel (no sé qué hubieramos hecho sinó...)

Al día siguiente nos vamos a Yangshuo, uno de los mejores lugares que he visitado en China. Por la ciudad en sí (muy turística pero con mucho encanto a la vez) y por el espectacular paisaje que la rodea; ríos, campos y pequeñas aldeas repartidas entre las miles de formaciones kársticas que caracterizan el lugar. Vale la pena alquilar una bici (2o y. al día) e ir hasta el Puente del Dragón por la rivera del río Yulang, parando en alguna aldea como Jiuxian o simplemente en cualquier punto del recorrido a contemplar el paisaje. También vale la pena ir en autobús hasta Yangdi (8 y.) y volver hasta Xingping por el río Li en barca de bamboo (25 y. compartiendo la barca entre 4), casi 2 horas de trayecto en el que uno se queda boquiabierto contemplando el paisaje (por ejemplo el que hay en los billetes de 20 yuans). Desde allí se vuelve a Yangshuo en autobús (5,5 y.). Y para culminar la visita hay que subir al Pico de la Luna (gratis, porque me colé, una historieta bastante divertida que ya os contaré), desde donde se disfruta de una de las mejores panorámicas que he visto hasta el momento en todo el viaje (las únicas fotos que he perdido en 7 meses son las de ese día...).

En cuanto a precios China me esta sorprendiendo por lo barato que es, sobretodo la comida y el alojamiento. Por 30 céntimos de euro te puedes sentar a comer 10 dumplings de carne buenísimos, con su salsa de soja o de vinagre. Un buen plato de arroz con verduras y algo de carne cuesta unos 10 yuans, y por algo más (15, 20 o 25 yuans) se come muy pero que muy bien. Para los viajes en tren no hay nada como los bols de instant noodles que venden en las tiendas desde 30 céntimos de euro, y para los amantes del Mc Donalds el menú Bic Mac cuesta 25 yuans. Dormir... es el primer país desde Singapur y alguna ciudad como Kuala Lumpur donde encuentro hostels muy decentes (algunos muy buenos!), donde se puede encontrar una cama en habitación compartida desde 15 o 20 yuans (con Internet incluido, agua para beber gratis, aire acondicionado, TV en zona común...). El transporte es ligeramente más caro que en países del sudeste asiático, pero es muy fácil moverse de un sitio a otro en autobús local o en tren. Lo que si que me estoy dando cuenta es que en China hacen pagar por todo lo que es potencialmente turístico, desde la entrada a un parque, jardines, para ver un lago, para subir una montaña o un pico, para entrar a un tempo... para TODO!, y algunas entradas no me parecen nada baratas. Tened en cuenta si váis por allí que con el carnet de estudiante se paga mitad de precio en casi todo; el mio era el de la seguridad social catalana, que no entiende nadie (aunque esté en inglés tampoco lo entienden), ya ha colado en varios sitios de China e India... Como ya os comentaré en artículos posteriores el este de China (el de las ciudades más importantes como Beijing, Shanghai o Guangzhou) es algo más caro que el oeste (en las ciudades el doble o incluso más).

Otros lugares que visité en Guangxi: Guilin, Longsheng y sus impresionantes Terrazas de Arroz del Espinazo del Dragón (vale mucho la pena pasar una noche en cualqueir aldea dentro de los valles, yo estuve en el de Longji) y Sanjien, algo menos turístico y donde se encuentra el Puente del Viento y la Lluvia además de muchas minorías étnicas.

Desde Sanjien pasamos a la provincia de Hunnan con destino a Feng Huang (desde hace unos días se nos había juntado Ole, un danés ex-jugador de fútbol profesional que estaba ya en la fase final de su segundo viaje de 11 meses), y nos perdimos antes de llegar teniendo que parar a hacer noche en Tongdao. Para nuestra sorpresa y cuando estábamos buscando alojamiento vino la policía a decirnos (bueno, tuvo que venir la hija de uno de ellos que hablaba algo de inglés) que nos fuéramos de allí, que no está permitido a extranjeros pernoctar en esa ciudad, según ellos porque hay una base militar cercana... al decirle que no podíamos coger ya ningún autobús nos metió en la furgoneta y nos llevó a un punto desde donde salía un bus local nocturno que nos dejaría en una estación de tren cercana... Resulta que dicha estación estaba en una pequeña ciudad (no sé ni el nombre) y teníamos que esperar unas horas a la salida de nuestro tren. Así que salimos a recorrer la calle principal para buscar un sitio donde comer algo. Fue increíble! El irlandés (alto y con el pelo largo), el danés (alto, rubio y fuerte) y yo (algo más alto que ellos) paseando por la calzada y toda la gente que había en las aceras girándose para mirarnos, mientras nos señalaban y hacían comentarios entre ellos, sonriendo. Estaban alucinando! El sitio donde nos sentamos a cenar se llenó inmediatamente después, todo el mundo pendiente de qué comíamos y cómo, se acercaban a mirarnos de cerca, nos sonreían... espectacular!

Tal y como he comprobado posteriormente, resulta que China no es todavía un país tan turístico como pudiera parecer (me refiero a turismo occidental y fuera de las ciudades que sí son muy turísticas como Beijing, Xian o Shanghai). Además en China sólo tienen televisión con canales chinos y la mayor parte de la programación esta producida en el propio país, además de padecer la censura en Intenet de muchas páginas web occidentales como Facebook o Blogger. Así que muchos de ellos no han visto en su vida a un occidental en persona ni conocen demasiado de otra cultura que no sea la suya, y eso se nota cuando vas por allí. En este y en muchos otros pueblos y ciudades chinas (incluso algunas plagadas de turismo chino) se te quedan mirando completamente embobados, te sonríen, algunos niños te dicen "Hello!", quizá la única palabra que saben en inglés, mientras sus padres te sonríen medio a ti medio al hijo con cara de estar pensando orgullosos: "Mira mi hijo como habla inglés!". Algunas chicas te piden avergonzadas una foto con ellas, y en algunos momentos te giras y sorprendes a un grupo de turistas chinos con las cámaras fotográficas apuntándote, en vez de apuntar al monumento o templo que tienen delante (en ese caso levantas los dos dedos al estilo chino y sonríes). Sencillamente sorprendente y muy gracioso, además de que he comprobado que la gente china es mayoritáriamente encantadora (almenos con los que yo me he topado), contradiciendo la idea que algunos occidentales tienen de ellos (no me incluyo esta vez).

Finalmente llegamos a Feng Huang, una ciudad preciosa atravesada por un río. Casas estilo chino, puentes, pagodas, murallas, una iluminación espectacular por la noche y mercadillos chinos... y turismo chino! Las calles plagadas de turistas locales! En cinco días solamente vi a dos turistas occidentales y como comentaba antes éramos la atracción de las gentes del lugar. Un niño pequeño estaba comiendo un tajo de sandía y cuando pasé por delante y le sonreí se le pusieron unos ojos como platos y se le resbaló la sandía de las manos, el pobre se quedó alucinado! (y la madre riendo, claro).

De Feng Huang volví a Huaihua para coger el tren a Kunming, en la provincia de Yunnan, donde debía encontrarme con Edgar que venía desde Barcelona a pasar sus vacaciones en China conmigo. Al ir a comprar el billete... sorpresa! Es un viaje de 19 horas y por la noche y... solamente quedaban billetes para ir de pie!

Hanoi y la bahía de Halong

Hanoi es una gran ciudad y poco más. Almenos a mi no me pareció nada especial, quizá porque me dedique a descansar y a resolver trámites administrativos (por fin he recibido una nueva tarjeta de crédito aunque todavía tendré que esperar unos días para saber el PIN… estoy desesperado!) y no visité casi nada.

Debido a que aún no ando demasiado bien por culpa de la herida que tengo debajo de un dedo del pie he decidido no ir a Sapa, según dicen uno de los lugares más bonitos en las montañas del norte de Vietnam… lo que no me voy a perder es Halong Bay, así que Jeff y yo contratamos una excursión de tres días y dos noches en nuestro hotel.

Cuando salimos hacia Halong Bay llueve mucho. Además empiezo a darme cuenta de que no estamos haciendo el tipo de tour que nos vendieron, sino uno básico que podíamos haber contratado algo más barato en otras agencias turísticas. Así que estoy bastante enfadado, aunque parece ser que a mucha gente le hacen lo mismo, incluso hemos pagado poco comparado con otros… El ánimo va mejorando progresivamente durante el día. En Halong City cogemos el barco que nos llevará a la isla de Cat Ba donde pasaremos la primera noche. Por el camino atravesamos Halong Bay y visitamos un par de cuevas… espectacular! La bahía es el conjunto de miles de formaciones kársticas que irrumpen en cualquier sitio formando un mar lleno de montañitas (algunas bastante grandes) que surgen como de la nada. Es impresionante navegar entre ellas, con la mar calmada y casi en silencio… la verdad es que me quedo embobado observando el paisaje que tengo alrededor.

Al día siguiente hacemos un trekking por el parque nacional de Cat Ba (otra vez un paisaje precioso) y al mediodía volvemos a coger otro barco en el cual pasaremos la próxima noche. Atravesamos otra vez parte de la bahía para llegar a la zona de la isla Tip Top, vemos el atardecer y nos bañamos en el mar, la sensación es extraña y alucinante al mismo tiempo y uno no para de girar la cabeza para saborear lo que tiene alrededor. Al amanecer toca hacer una horita de kayak y después volvemos a atravesar parte de la bahía en dirección a Halong City otra vez, donde nos espera un bus para volver a Hanoi. Sin duda uno de los puntos a destacar de todo el viaje, no en vano la bahía está considerada como una de las maravillas del mundo. Como despedida del sudeste asiático a estado genial, y tengo que decir que después de unos meses por aquí ya tengo ganas de cambiar de aires, espero que China me ayude en este sentido.