El "Slow Boat" tarda dos días en llegar a Luang Prabang. El primer día son unas siete horas de viaje, parando en Pakbeng a hacer noche (un pueblecito a orillas del rio con alojamiento baratísimo, aunque te intenten asustar antes de coger el barco de que todo es muy caro para que hagas una reserva en un hotel de precio medio), y el segundo día otras ocho horas hasta nuestro destino. En el bote conocemos (voy con Jeff) a Nina y a Sandie, dos chicas francesas con las compartiremos unos días geniales en Luang Prabang (además Nina habla un castellano estupendo, así que puedo descansar por fin del inglés... que la verdad es que me tiene un poco cansado). El Mekong... impresionante! no sólo por su grandiosidad, sino por sus paisajes y por la cantidad de vida que conlleva, pescadores, niños bañándose, animales bebiendo, etc.
Ya en Luang Prabang primera sorpresa: el alojamiento en Laos no es tan barato como esperábamos. Aún así encontramos una Guesthouse muy decente por 50.000 kips la habitación doble (algo más de 2 euros por persona y noche). Tampoco resulta fácil salirse de la ruta de restaurantes estilo occidental (mucho estilo francés) y encontrar la comida barata en la calle, pero lo hacemos; al final del "Night Market" bocadillos (sí sí, bocadillos más o menos normales) por 5.000 o 10.000 kips y platos buffet (llena un plato todo lo que puedas) por 5.000 kips (auténticas montaña de comida en un plato, por capas para que no se caiga nada...). Luang Prabang es lo más parecido a una ciudad bonita que he visto hasta ahora en Asia (a parte de algunas zonas de la ciudades grandes). A orillas del Mekong y del Nam Khan (uno de sus afluentes) y con casas estilo colonial francés muy bonitas, sobretodo por la noche cuando estan iluminadas. Además hay bastantes cosas que hacer, como ir a bañarse a unas cascadas preciosas que hay a 25 km o asistir al primer concierto de música moderna de la historia de Luang Prabang (era un grupo funky, en el Hive bar). Por aquí todo cierra a partir de las 23:30 h. y se supone que todo el mundo debe estar en sus casas o alojamientos antes de las 24:00 h. Creo que tiene algo que ver con que esta ciudad es patrimonio de la humanidad por la UNESCO (hay un bar a las afueras, el Bowling, que cierra a las 3:00 h.).
Jeff y yo estuvímos 5 días disfrutando de Luang Prabang, el último de ellos Lay y Linth (los chicos jóvenes de la familia que lleva la Guesthouse donde estamos) nos invitaron a ir con ellos y sus amigos de picnic. Fuimos a un pueblecito cercano desde donde cogimos una de sus barcas (eramos siete) para pescar durante un par de horas en el Nam Khan. Después fogata y a comer lo pescado con "sticky rice" y mango, y ya por la tarde fuimos otra vez a la aldea para seguir comiendo "sticky rice", "riverweed"(unas hojas de árbol secas y con sémola) y una espécie de carne seca, mientras bebíamos cerveza en casa de uno de ellos. Por cierto, una noche paseando por Luang Prabang me encontré con David (un amigo de Barcelona) y su novia... qué pequeño es el mundo!
Ya antes de irnos una actividad que recomiendo a todos los que vayan por allí: levantarse hacia las 5:00 h. (yo me había despertado a las 2:00 h. a ver el Madrid-Barcelona) e ir a ver la procesión de monjes budistas (unos 300), que a partir de las 5:30 pasan en fila por las calles de la ciudad para que la gente les de comida (sobretodo les dan "sticky rice", que se lo meten en una especie de vasijas que llevan colgando del cuello). En definitiva, Luang Prabang es una ciudad encantadora, visita obligada en Laos!

Hay que intentar ver todo desde su punto de vista positivo, y eso es lo que hicimos con el tema de las recientes protestas en contra de la monarquía y del gobierno en Tailandia. Resulta que el turismo ha caido un 40%, y eso se traduce en que por aquí estan como locos por conseguir clientes, a cualquier precio. Así que lo aproveché, tanto en el paseo en tuc-tuc por Bangkok como regateando precios de alojamiento como en el precio de la excursión de 3 días y 2 noches. Después de mirar y regatear conseguimos el trekking por 1.100 Bhats (unos 24 euros) cuando normalmente vale el doble o incluso más. De hecho más tarde comprobamos que gente de nuestro mismo grupo había pagado 2.000 Bhats por lo mismo, o incluso 1.600 Bhats por el trekking de 2 días y 1 noche...
El trekking... muy divertido aunque nada expectacular en cuanto a paisajes. Para hacer un buen trekking y llegar a sitios realmente auténticos hay que pagar bastante dinero. Aún así caminamos una media de 3-4 horas por día, dimos un paseo en elefante, hicimos "bamboo rafting", "white water rafting", nos bañamos en unas cascadas preciosas, dormimos en cabañas de bambú en medio de la jungla y visitamos dos asentamientos de tribus locales, los de las orejas perforadas y las famosas Long Neck (cuello largo). Choca un poco ver a las niñas y mujeres con los anillos en el cuello, sobretodo sabiendo que el orígen de esta costumbre fue hacer a las mujeres menos atractivas ante los militares que pasaban durante las guerras, para que no abusaran de ellas (y también para evitar ataques de tigre, que parece ser que se lanzan directamente al cuello).
Después del trekking otra noche en Chiang Mai y una hora de buen masaje tailandés (100 Bhats, algo más de 2 euros), antes de ir a Chiang Rai, Chiang Saen (Golden Triangle, punto de unión entre las fronteras de Burma, Tailandia y Laos, antiguamente uno de los mayores puntos para el tráfico de opio) y Chiang Khon donde está la frontera con Laos. Como habréis visto en las fotos Tailandia es un país mayoritáriamente budista, así que visitar templos es lo habitual en cualquier pueblo, ya que éstos no son especialmente bonitos por ellos mismos (los templos sí, aunque son casi todos iguales). En uno de ellos me senté un rato a jugar a las damas con los pequeños monjes budistas, una experiencia muy bonita.






Durante estas semanas he sufrido el primer bajón importante del viaje, entre desubicado, sintiendo añoranza y aburrido (en eso la playa no me ayuda demasiado). A veces no es fácil gestionar tanta libertad y tanto tiempo ocioso, sobretodo porque normalmente no estamos acostumbrados a ello. Algunos días te preguntas: y qué hago ahora? O a dónde voy mañana?... Además de hechar de menos amigos, familia, y cosas básicas y simples como estar tranquilamente en casa o poder abrir tu nevera y prepararte lo que te apetezca en ese momento. Así que no os penséis que es oro todo lo que reluce, en el blog sólo queda reflejada una parte del viaje, hay muchas otras cosas que no, como el día a día, a veces muy intenso y otras veces aburrido, malos momentos porque uno se siente sólo, incómodo, cansado, con hambre y sin poder encontrar comida, etc. u otros buenos momentos o sensaciones, como cuando has conocido a alguien interesante en un viaje de autobús de 12 horas y almenos puedes tener una buena conversación, como cuando hablas con gente local y dices un par de frases en su idioma y te sueltan una sonrisa, como cuando disfrutas de una buena comida local, etc. Despues del primer mes te empiezas a dar cuenta de que no estas simplemente de vacaciones, hay mucho más... y ese mucho más, sea bueno o no tan bueno, es lo que provoca el darte cuenta de muchas cosas, aprender con ello y crecer en muchos sentidos.
Despues de este aviso para navegantes contaros que al ir solo me tocó pagar unos 6-7 euros por noche en el sur de Tailandia (excepto 3 noches que compartí bungalow con Florian, un alemán que conocí de camino a Koh Pha Ngan), una barbaridad comparado con lo que pagaba hasta ahora. Sorprendentemente la comida es proporcionalmente más barata que en otros países, a partir de 0,5 euros se come algo en la calle, y por 2 euros se comen platos más elaborados y riquísimos! La gente otra vez muy amable y con un acento muy gracioso.
Krabi me pareció espectacular (las playas que más me han gustado hasta el momento, sobretodo Ton Sai y Pranang Beach) y Koh Pha Ngan es una isla llena de playas bonitas y mucho ambiente nocturno. Llegué para la Full Moon Party pero estuvo lloviendo casi toda la noche así que no fui, pero me pasé por otras fiestas en la playa (alquilé una moto durante unos días), en un acantilado con vistas a la playa (Back Yard) y otra en medio de la jungla (Jungle Experience). Tampoco disfruté demasiado de estas fiestas, lo que sí me pareció curioso y divertido fue la celebración del año nuevo tailandés, la gente en la calle durante 3 días con música en todos sitios y en medio de una inmensa guerra de agua y harina.
Parece que ha habido problemillas en Bangkok, protestas en contra del primer ministro otra vez, aunque me dicen por aquí que ya esta solventado, asi que me ire para allí que necesito un cambio de aires y dejar la playa de una vez! (por cierto creo que por segunda o tercera vez en mi vida estoy bastante moreno...).